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El Liceo tiene titularidad pública a partir de hoy

El futuro del Liceo se convierte hoy en un teatro de todos. La Sociedad de Propietarios, integrada por cerca de 400 personas que son en parte descendientes de la gran burguesía industrial y financiera que en 1847 fundó el Gran Teatro del Liceo, dejarán de ser los dueños colectivos de todo el edificio y, de manera individual, de determinados palcos y butacas de la sala que quedó reducida a cenizas el pasado 31 de enero.El histórico cambio de dueños, que entierra una tradición de privilegios y responsabilidades, cierra una etapa de la historia del Liceo y abre el futuro para un teatro de titularidad exclusivamente pública.

La cesión de la propiedad de un símbolo como el Liceo acaba con una tradición que no respondía a la realidad: mantener temporadas de ópera privadamente. Un sueño hoy casi imposible.

El Liceo habría cerrado sus puertas sin el dinero que proporcionan las administraciones desde 1980. Los propietarios lo sabían muy bien. Antes del incendio la mayoría se declaraba, oficiosamente, dispuesta a la cesión, siempre que las administraciones se comprometieran a realizar el proyecto de reforma y ampliación del teatro y estuvieran dispuestas a mantenerles determinados privilegios: usufructo de palcos y butacas de su propiedad y preferencia a la hora de escoger los turnos de las funciones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de septiembre de 1994