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La Declaración de Almería dice que la desertificación es problema de todos

El problema causa grandes migraciones, según los expertos

La Declaración de Almería, documento final de las reuniones que 50 expertos han celebrado en Aguadulce, recalca que luchar contra la desertificación es algo que incumbe a todos los países del mundo. La conclusión es más concreta y comprometida de lo que a simple vista parece. Al reconocer la globalidad del problema, lo que se pide es que los países desarrollados del Norte se involucren económicamente en el Convenio Mundial de Lucha contra la Desertificación, que la ONU debe tener listo para junio.

Abdoulaye Bathily, ministro de Medio Ambiente de Senegal, subrayó ayer que este convenio ha de tener el mismo rango que los de Cambio Climático y Biodiversidad. "Frenar la desertificación", dijo, "es una responsabilidad de todo el mundo; es un problema que está interrelacionado con la pérdida de biodiversidad y los cambios climáticos".Se puso tanto hincapié en esa globalidad porque la mayoría de los países de la OCDE, los desarrollados, ven este problema como algo particular, competencia de los países que se ven afectados -principalmente África- y no entienden que la comunidad internacional debe aportar dinero. España, a la que también afecta la desertificación, lo ve de otra forma.

Hama Arba Diallo, de Burkina Faso, secretario ejecutivo del comité de negociación, señaló con el dedo y dijo que Francia y Alemania son dos de los países más cerrados a la solidaridad con este problema, que deja la Tierra estéril y obliga a la gente a emigrar.

Aproximación

El simposio de Almería, que ha negociado precisamente ese futuro convenio, ha sido una maniobra de aproximación de España a los países africanos, según reconocieron miembros de la delegación nacional; un intento de acercar posturas Norte-Sur, de hacer ver al resto del mundo que la desertificación afecta a todos porque causa masivos y problemáticos flujos migratorios. A cambio se espera que África apoye a los países del norte del Mediterráneo para contar con un anexo propio en el convenio.El ministro de Senegal reconoció que el Mediterráneo ha sido clave en el desarrollo de la historia, y España, en la conjunción de tres mundos. El propio Diallo admitió ver con buenos ojos el anexo.

Además, España también está planteando la candidatura de Sevilla como sede de la secretaría del convenio, aunque es un asunto aún muy en mantillas, pues todavía está por decidir si habrá una secretaría desligada de los organismos de la ONU en Ginebra.

Las conclusiones del simposio recogieron datos presentados estos días ante expertos de 15 países, sobre todo africanos: la mitad de los tres millones de emigrantes que se mueven cada año procede de África. Veintidós de las 51 guerras actuales tienen su raíz en el deterioro ambiental, y uno de cada cinco de estos conflictos se desarrolla en países afectados por la desertificación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de febrero de 1994