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Alberti calla mientras cuentan su vida

Antonio Colinas revela los días del poeta en Ibiza en el verano del 36

La Universidad Complutense inició ayer sus cursos de verano en El Escorial con uno dedicado al poeta Rafael Alberti, de 90 años, que escuchó en silencio elogios y comentarios sobre su obra literaria. Un lector, Jordi Solé Tura, ministro de Cultura en funciones, le definió como "luminosidad y alegría de vivir". Para el profesor Gonzalo Santonja, codirector del curso, se trata de volver a Alberti como se hace con Cervantes y los clásicos. Hoy, el escritor Antonio Colinas dará a conocer sus descubrimientos sobre la estancia de Alberti en Ibiza al estallar la guerra civil.

Gonzalo Santonja, profesor de Literatura Española en la Universidad Complutense, director del curso Retorno a Rafael Alberti junto con el hispanista francés Robert Marrast, de la Universidad de Burdeos, dijo en la presentación que la idea del curso había surgido de los amigos del poeta, como Marcos Ana, Nuria Espert, Manuel Rivera, Olga Moliterno, José Luis Pellicena y Alberto de la Torre. Piensa que si el curso no puede abarcar el análisis de toda la obra albertiana se puede "dar iluminaciones" a través de aspectos sugestivos y al mismo tiempo rigurosos.Jordi Solé Tura aceptó el calificativo de "rojo histórico" con que le presentó José Vidal-Beneyto, presidente del consejo asesor. Solé Tura destacó como lector la "luminosidad y alegría de vivir" del autor de La arboleda perdida, y elogió la juventud del poeta porque "mantiene viva la curiosidad por lo nuevo y mantiene vivo el espíritu".

Solé Tura recordó un episodio tras las primeras elecciones democráticas, cuando los nuevos diputados preparaban la composición de la Mesa provisional del Congreso. Las dos vicepresidencias correspondieron a Dolores Ibárruri y Rafael Alberti por ser los diputados de más edad. Solé Tura describió ese momento en que los dos luchadores contra el franquismo, ella de negro y él con una "chaqueta estentórea", ocuparon sus sillones. "Eran los protagonistas del cierre simbólico de la dictadura".

En la primera intervención, Robert Marrast se refirió a las relaciones entre el poeta y los surrealistas históricos franceses a finales de los años veinte. Tras analizar las distintas declaraciones de Alberti y las interpretaciones de los críticos, en un intercambio de precisiones entre las características del movimiento, sobre todo en las notas oníricas y automáticas de la escritura, señaló que Alberti defendía un surrealismo español cercano a la poesía popular y a Goya.

Robert Marrast explicó las afinidades entre Alberti y los surrealistas, sobre todo en la apreciación de la pintura de El Bosco, su relación con la poesía de Bécquer, la afición al cine y el humorismo. Alberti, que sólo asistió a esta conferencia, sonrió en algunos momentos, especialmente con las alusiones al ganadero Fernando Villalón y a los juegos en la Residencia de Estudiantes.

José Manuel Caballero Bonald fue otro de los participantes que, antes de glosar los poemas de Sobre los ángeles, se declaró tocado a los 22 años por aquella exquisita luminosidad expresiva". Vecino de Alberti, nacido en Jerez, sujeto a los mismos "influjos sensoriales de la bahía gaditana", dijo que la lectura de los primeros poemas de Sobre los ángeles en la antología de Gerardo Diego le situaron "a medio camino entre la fascinación y el desconcierto

Una de las intervenciones más esperadas abrirá las sesiones de hoy, en la que el poeta Antonio Colinas hablará sobre Los días secretos en Ibiza. El escritor lleva seis años investigando la estancia de Alberti y María Teresa León durante el verano de 1936. Colinas emprende la búsqueda en 1987, cuando Alberti regresa a la isla y recorre los mismos lugares en los que estuvo en los primeros días de julio de 1936, adonde llegó de vacaciones para escribir El trébol flórido. "Después de dos semanas idílicas con María Teresa en un molino en la necrópolis púnica, estalla la guerra civil", declaró ayer Colinas. "Se refugian en un monte de Las Salinas, construyen una choza que María Teresa llama el Hotel del Pino y viven en una cueva cercana. A los 20 días regresan las tropas republicanas. A su salida se produce un incidente significativo, y es que cuando llega a la plaza de la catedral detiene una quema de imágenes y objetos religiosos y tiene un enfrentamiento muy duro con un anarquista".

Las tropas republicanas entran el 8 de agosto y Alberti sale el día 11 hacia Denia. Otra anécdota es que pudo salvar la vida gracias a la frondosa copa de una higuera, en donde se ocultó con María Teresa cuando fueron a detenerle.

"El autor de estos poemas de raíz ibicenca es para mí el mejor Alberti", dice Colinas. "Son poemas de la intensidad, la emoción y un hondo lirismo. Son días realmente bucólicos y de aventura, entre lo idílico y el riesgo de la guerra. Alberti extrae todas las expresiones líricas en unos años de gran compromiso social y las congela como en un depósito lírico".

Contra el aburrimiento

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de julio de 1993

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