Fatiga de compasión
Desde Auschwitz se han librado 150 guerras en el mundo y la barbarie de siempre es ahora -para jefes de Estado y ciudadanos comunes- imposible de ignorar porque llega con todo detalle en el día a través de la pantalla de los televisores.Pero los rostros tristes de niños muriéndose de hambre y sed en Sudán y las ancianas que tienen que abandonar para siempre su tierra a punta de fusil han despertado indignadas emociones de la comunidad internacional. "Es la fatiga de la compasión y el desinterés geopolítico", afirma un comunicado del Instituto para Derechos Humanos, Ludwig Boltzmann, coordinador de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG).
180 países reunidos al término de la guerra fría demuestran que fue brevísimo el alivio que provocaron las revoluciones de 1989 en los países excomunistas. El Gulag ha sido reemplazado por las luchas étnicas. La bestia humana ha dejado de ser para los europeos una figura de la historia y de países lejanos, porque los restos de Bosnia-Herzegovina están a sólo cuatro horas en coche de Viena, donde se celebra esta cumbre en la que ninguna de las partes está dispuesta a hacer concesiones.
Las ONG, decididas a una crítica frontal de la conferencia oficial, en la que no se permite mencionar ni a países ni a perpetradores de violaciones de los derechos humanos, tendrán como abanderados a Danielle Mitterrand y a los premios Nobel de la Paz Daniel Pérez Esquivel y Rigoberta Menchú.
"Esto es sólo un ejercicio de tinta sobre papel", comentaba algo resignado el portavoz de Amnistía Internacional, Gerald Kador, al tiempo que promovía la "gran acción" para la apertura de hoy: realizar un mosaico en la ancha vía peatonal que rodea la catedral de San Esteban, en el corazón de Viena, con un millón y medio de tarjetas postales llegadas de todo el mundo. La acción será filmada desde un helicóptero y tendrá como objetivo presionar a los Gobiernos para que acaten las convenciones sobre derechos humanos.


























































