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UNA RESTAURACIÓN TORMENTOSA

El silencio de las ruinas

La impresión general entre profesionales, altos cargos y gentes llanas es que a pocos agrada la restauración. El mismo consejero de Cultura, José María Morera, habla de sentimientos de "desazón" cuando se visita la obra. José María Morera ha trabajado durante muchos años, y muy dignamente, como director de escena. Su cargo actual, afirma, "es otra forma de hacer teatro". Hizo teatro con obras como Julio César o Hipolito en el escenario de Sagunto. Su memoria está directamente afectada por una rehabilitación que, dicho sea de paso y en mérito de sus autores, no ha dudado en imponer sus tesis fuertes y crear, dentro de sus parámetros, una obra arquitectónica de calidad. La alternativa, sin embargo, habría sido levantar ese edificio en otro lugar.

Pocos entienden

Unos obreros, en la plaza del Cronista Chabret, en el centro de Sagunto, alegaron que si en el antiguo campo de fútbol no se autorizó edificar porque habían descubierto vestigios arqueológicos, cómo es que se levanta una obra "tipo casas subvencionadas con ladrillo del 5" sobre el teatro. Ninguno lo entiende bien. Unos explican haber llegado hasta este punto por desinformación; los obreros, porque al pueblo lo cogió en unos años de problemas económicos graves con la reconversión; otros, porque se ha actuado más allá de lo que insinuaban los planos. Cuesta también comprender cómo, tratándose de una obra amparada por los socialistas, los del PP no han aprovechado el descontento popular para sacar provecho. Antonio Llorens es uno de los dos concejales del Partido Popular en el actual Ayuntamiento de Sagunto. Cuando se le pregunta por la pasividad de su partido responde que cuentan con poca afiliación y porque, efectivamente, "no hemos sabido reaccionar; ha habido una gran dejación". Asegura que la culpa de todo la tiene el anterior consejo formado por CDS e independientes, que concedieron la licencia de obras. Después, tampoco promovieron las protestas que él cree que merece la obra.

En Sagunto existen dos publicaciones quincenales. Una lleva el nombre de Morvedre, el antiguo nombre árabe de la ciudad, que es boletín municípal dirigido por socialistas. No ha discutido el proyecto. La otra, El Económico, que aguanta con la publicidad local y su director fue tiempo atrás socialista, apenas ha recogido la critica popular, según algunos. En cuanto a la capital, el diario Levante ha jugado un papel poco proporcional a su importancia y a la de la restauración. En opinión de María Consuelo Reyna, directora del populista y conservador diario Las Provincias, la explicación es que "en temas locales de preservación cultural basta que Las Provincias asuma una actitud para que todos los demás se opongan o la ignoren". Puede, por tanto, haberse desencadenado el efecto derechas-izquierdas en una discusión que vuela por otros ámbitos. "Esto es", decía Reyna, "como si le pusieran un vestido de cuero a la Monna Lisa. ¿Se estaría de acuerdo?".

Nadie duda de la necesidad de una amplia intervención en el teatro, tratado con desacierto y limitación en anteriores restauraciones. La rehabilitación actual pasará sin duda a la historia de la arquitectura. Pero, ¿para mal? ¿Para bien? El consejero de Cultura admite abiertamente "el efecto perturbador que se ha producido sobre el paisaje y sobre el entorno. Es natural que los saguntinos se sientan dañados". Pero agrega: "Hay que esperar a que lleguen los beneficios de esta construcción y empiece a experimentarse, con su uso, las ventajas y su paulatina integración". Cuando a Joan Lerma, en junio del año pasado, le presiono un redactor de Las Provincias para que diera su opinión con claridad, respondió: "Mire, a mí me gusta que las ruinas sigan siendo ruinas". Más tarde corrigió la declaración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de enero de 1993