Acusaciones de soborno en el traslado de bosnios hacia Alemania

Más de 5.000 bosnios que huían de la guerra étnica en su república han encontrado refugio en Alemania durante el pasado fin de semana, pero otros refugiados furiosos que no encontraron sitio en los trenes con destino a Bonn aseguran que se han pagado sobornos para poder viajar. El Gobierno de Croacia ha anunciado que ha iniciado, a petición de los alemanes, una investigación sobre estas acusaciones, según afirmó ayer un portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores en Zagreb.Unos bosnios entrevistados por la televisión alemana en la ciudad croata de Karlovac afirmaron que habían sido sustituidos en la lista de viajeros por unos compatriotas que habían pagado un soborno de 100 marcos alemanes (unas 6.500 pesetas). Añadieron que unos "organizadores" no identificados habían recibido este dinero. La Cruz Roja alemana, que tiene representantes viajando en los trenes, aseguró que no estaba implicada en la selección de los refugiados previa a su evacuación.

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Listas originales

Algunos refugiados enseñaron lo que según ellos eran las listas originales de viajeros, en las que figuraban sus nombres. "Si se confirman estas acusaciones, estamos dispuestos a aceptar todos los refugiados afectados", dijo un representante del Gobierno alemán. El Ejecutivo de Bonn había asegurado con anterioridad que no tenía previsto evacuar a más refugiados bosnios hacia Alemania.

Un portavoz de los ferrocarriles alemanes precisó que tres trenes especiales habían traído ayer a 2.523 refugiados, la mayoría de ellos musulmanes, a través de la frontera austríaca. A esta llegada masiva seguía la de otras 2.584 personas, llegadas también por tren la víspera, una semana después de la acogida de los primeros 5.300 refugiados. Alemania es el único país occidental que ha acogido a un amplio número de refugiados -más de 200.000- procedentes de la antigua Yugoslavia.

Un portavoz de la Cruz Roja de Alemania dijo que entre los últimos grupos de refugiados hay una alarmante proporción de niños, nada menos que 263 bebés y 1.350 niños de menos de 10 años. Otros representantes de la organización humanitaria que viajaron en los trenes han dicho que los refugiados les contaban, con lágrimas en los ojos, cómo los pistoleros serbios arrasaron sus hogares y se llevaron a sus parientes de avanzada edad a los campos de detención. Ninguno de los recién llegados sufría heridas graves, pero todos aparecen emocionalmente destrozados después de huir de los campos de detención bajo control de fuerzas irregulares serbias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 09 de agosto de 1992.

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