Un convoy de ida y vuelta

, El convoy de vehículos con la ayuda humanitaria destinados a las fuerzas croatas que llevan semanas resistiendo en Vukovar, asediada por el Ejército federal y los guerrilleros serbios, no alcanzó su meta. Tres días fueron necesarios para que el convoy recorriera los 20 kilómetros de Vinkovci a Vukovar. Los combates impidieron su avance.El presidente yugoslavo, el croata Stipe Mesic, declaró que el convoy había cambiado el itinerario inicialmente previsto y acusó al Ejército federal de intentar aprovechar el paso del convoy "para infiltrarse en Vukovar", por ello, las fuerzas croatas no permitieron su entrada en el centro de Vukovar, donde les esperaban los heridos, por una parte, y las mujeres y niños para la evacuación, por otra.

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Más de 50 vehículos acompañados por los observadores comunitarios alcanzaron las afueras de Vukovar: el cuartel militar. La ausencia de buena voluntad y la continuidad de los combates -no obstante los acuerdos sobre el alto el fuego- impidieron la maniobra, cuyo cumplimiento exitoso hubiera significado el primer paso hacia la solución paulatina y pacífica de la crisis.

El representante de los observadores de la Comunidad Europea que acompaña el convoy, Michel Robert, tuvo que impedir que la policía croata detuviera al oficial de enlace del Ejército federal Yugoslavo, para canjearlo por un chófer croata recién detenido por las tropas del bloque serbio. El portavoz de la CE en Zagreb aseguró que el convoy podrá entrar en Vukovar hoy.

En el resto del frente serbo-croata tampoco caían las armas, el corresponsal en Pakrac de la agencia yugoslava Tanjug describe así el ambiente: "Desde hace 40 días no hay agua. Las líneas telefónicas y el suministro de energía eléctrica están cortados desde hace 32 días. Las vías de comunicación terrestres están cortadas. La ciudad está rodeada de barricadas. El viento transporta el hedor de los cadáveres humanos y de los animales. Todas las empresas, casas e iglesias, han sido destruidas o incendiadas". Pakrac era una próspera ciudad de 30.000 habitantes.

En la costa dálmata el Ejército desbloqueó todos los puertos, con la excepción de Dubrovnik y Ploce. Comenzó la evacuación de algunos cuarteles federales en la costa dálmata, pero se abren nuevos problemas: ¿quién pagará los daños ocasionados por la guerra?

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0014, 14 de octubre de 1991.

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