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"La humanidad no está biológicamente condenada a la guerra", dice el premio Nobel Jean Dausset

"La humanidad no está biológicamente condenada a la guerra", según afirmó ayer el premio Nobel de Medicina Jean Dausset en su discurso de investidura como doctor honoris causa por la Universidad Complutense. Dausset, presidente del Movimiento Universal de la Responsabilidad Científica, recordó en su intervención que esa organización ha pedido a la ONU que incluya la protección del medio ambiente y del patrimonio genético en la Declaración de los Derechos del Hombre. En el mismo acto fue investido doctor honoris causa Bengt Samuelson, Nobel de Medicina en 1982. Por otra parte, la Universidad Politécnica concedió el mismo galardón a Paul Lacombe, Michel Carpentier y John McCarthy.

Jean Dausset, que obtuvo el Premio Nobel por su descubrimiento sobre los componente de los tejidos que permiten tras plantar distintas partes de organismo con éxito, no aludió en ningún punto de su discurso a las investigaciones que desarrolla en estos momentos sobre el genoma humano y, tras mencionar los lazos que le unen a España al estar casado con una madrileña, pidió que se le permitiese "abordar asuntos muy graves que conciernen a todos los hombres en estas horas trágicas"."Es científicamente incorrecto afirmar que hayamos heredado de nuestros antepasados animales una propensión a hacer la guerra", dijo. "La responsabilidad de la ciencia es considerable respecto al futuro de la humanidad. Todos han tomado conciencia", continuó, "del gran riesgo al que está expuesta actualmente la humanidad, no solamente por la violencia, sino también por las alteraciones de nuestra biosfera y por el abuso de los recursos de nuestro pequeño planeta".

Dignidad humana

Para limitar estos riesgos, el Movimiento Universal de la Responsabilidad Científica pidió en 1990 a la Organización de las Naciones Unidas que añada un nuevo artículo a la Declaración de Derechos del Hombre reconociendo que "los conocimientos científicos deben ser utilizados solamente para servir a la dignidad y el futuro del hombre, pero nadie puede impedir su adquisición"."Para ser más precisos, deseamos que la ONU acuerde grandes principios sobre tres puntos concretos que podrían enunciarse así: toda fuente de energía debe ser utilizada para el beneficio del hombre, sin atentar a la biosfera; el patrimonio genético del hombre, en el estado actual de nuestros conocimientos, no debe ser modificado de manera hereditaria y, por último, el cuerpo humano en todos sus elementos, células, tejidos y órganos no tiene precio y, por tanto, no puede ser fuente de beneficio", dice Dausset.

Tras finalizar el acto, el investigador francés eludió pronunciarse sobre el problema planteado por el vertido de petróleo en el conflicto bélico que vive el golfo Pérsico afirmando que ese tema "no tenía nada que ver con el motivo de su visita a Madrid". Tras hacerle notar que él mismo había iniciado su intervención aludiendo a ese conflicto armado, Dausset se limitó a comentar que las "guerras deben evitarse tomando medidas preventivas". Entre estas medidas situó la tolerancia hacia la diversidad de otras culturas. "Si no hubiera diversidad biológica no existiría el hombre. Nosotros significamos culturas diferentes, y la diversidad el una riqueza indispensable para la evolución cultural. Hay que intentar mantener esa diversidad a través de la tolerancia hacia la diferencia".

Bengt Samuelson, presidente del Instituto Karolinska, de Suecia, y del Comité de los Premios Nobel de Medicina, se refirió a la importancia de la investigación básica. Al acto, presidido por el rector de la Complutense, Gustavo Villapalos, asistió el premio Nobel español Severo Ochoa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de enero de 1991

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