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PREMIO NOBEL DE LA PAZ

Mijaíl Gorbachov, premio Nobel de la Paz 1990

El Comité Nobel del Parlamento noruego (Storting) dio a conocer al mediodía de ayer en Oslo la elección del presidente de la Unión Soviétiea, Mijaíl Gorbachov, como destinatario del Premio Nobel de la Paz correspondiente a este año. El anuncio fue realizado por la presidenta del comité, Gidske Andersson, quien debuta en el cargo tras el fallecimiento reciente del anterior presidente, Egil Aarvid, basando la decisión en "el papel fundamental de Gorbachov en el proceso de paz que caracteriza actualmente la situación de la comunidad internacional enimportantes áreas".

El comité destaca la magnitud de los cambios experimentados en las relaciones entre el Este y el Oeste, en los que el diálogo y la negociación han sustituido al enfrentamiento. Esto se ha reflejado, señala, entre otros aspectos, en que la ONU ha podido revitalizar y cumplir más cabalmente los fines específicos de su creación."Si bien esos cambios históricos tienen causas múltiples, el comité destaca, y por ello ha decidido honrarlo, la contribución decisiva del líder soviético en ese proceso. La amplia apertura iniciada en la sociedad soviética ha influido en gran medida para el logro de un clima de confianza internacional".

El nombramiento de Gorbachov, aunque esperado, fue recibido con general satisfacción tanto en Noruega como en los demás países nórdicos. En el primero, todo el espectro político mostró su beneplácito con la decisión del comité.

El primer ministro conservador, Jan P. Syse, dijo: "Gorbachov ha contribuido más que ninguna otra persona en los cambios que hoy experimentamos, y su acción ha sido decisiva para que la llamada guerra fría haya quedado atrás".

Por su parte, Gro Harlem Brundtland, que dirige el Partido Laborista, calificó de sensata la decisión. En términos similares se expresaron los líderes de los otros partidos.

El primer ministro de Suecia, Ingvar Carlsson, dirigió un telegrama al líder soviético en el que expresa "compartir plenamente los motivos de la elección". Señala que es un premio totalmente merecido, y al mismo tiempo invita al presidente soviético a visitar Suecia con ocasión de su llegada a Oslo, el próximo 10 de diciembre, para recibir el prestigioso premio.

Cambios en el Este

También el presidente de Checoslovaquia, Vaclav Havel, quien en las estimaciones previas había sido señalado como uno de los favoritos al premio, cursó un telegrama de felicitación a su colega soviético en el que destaca el aporte decisivo de éste a Ia rapidez de los cambios inevitables y significativos producidos en la URSS y en los países del este europeo". La unanimidad, sin embargo, no ha sido total. Entre las excepciones debe mencionarse la del Comité Afganistán de Noruega, que en un comunicado expresa que no puede sumarse a las felicitaciones, ya que "Gorbachov tiene muchas guerras sobre su conciencia".

También marcaron su discrepancia con la decisión del comité noruego el comité de exiliados de los países bálticos en Suecia y algunos líderes políticos conservadores.

El ministro de Exteriores de la URSS, Edvard Shevardnadze, conjuró ayer el fantasma de Afganistán y aseguró al Sóviet Supremo (Parlamento) que la Unión Soviética no enviará tropas al golfo Pérsico, en el marco colectivo de la ONU, sin contar con la aprobación del Parlamento.

Política exterior soviética

La situación creada por Irak y los acuerdos que han de regular las relaciones entre la nueva Alemania y la URS S fueron destaca dos en un informe sobre el estado de la política exterior soviética realizado por el ministro ante el Sóviet Supremo. La exposición del jefe de la diplomacia soviética fue criticada por el Parlamen to precisamente cuando el Comité Nobel de Noruega le otorgaba el Premio Nobel de la Paz a Mijaíl Gorbachov por los mismos conceptos sometidos a crítica desde la tribuna de oradores. Unos fríos aplausos acogieron la noticia de la concesión del Nobel, leída al final de la mañana por el presidente del Sóviet Supremo, Anatoli Lukiánov

Ni el teniente coronel Nikolái Petrushenko ni el diputado de Estoma Evgueni Kogan se sumaron a los aplausos. Ambos, que ya intervinieron hace unos días para criticar la unificación alemana, volvieron a hacerlo ayer.

Petrushenko se manifestó después categóricamente en contra de la entrega del Nobel a Gorbachov y dijo que éste le recordaba a Breznev con su "fila de medallas".

La frialdad ante el honor recibido por el presidente soviético no se dio sólo en las filas de los conservadores.

Para Galina Starovoitova, diputada por Armenia, la concesión del premio es "un paso egoísta de Occidente", que, de hecho, da "carta blanca" a Gorbachov para resolver los problemas nacionales en el interior del país con cualquier método. Starovoitova manifestó que en algunas regiones de la URSS se vive una "guerra civil".

Por lo general, los moscovitas reaccionaron con indiferencia ante la concesión del Nobel a su máximo dirigente. "Todo dependerá de lo que haga con el premio y cómo piensa gastar su importe", manifestaba un ciudadano en un autobús. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores, Guennadi Guerásimov, manifestó que el premio recibido por el presidente no es un "premio de economía". El mariscal Serguél Ajioméiev, asesor de Gorbachov, manifestó ayer que el premio es un honor para toda la URSS y, en parte también, para los militares soviéticos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de octubre de 1990

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