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Nelson Mandela, recibido como un héroe en la ciudad de Boston

Boston / Johanesburgo

El líder surafricano Nelson Mandela prosiguió ayer su gira por Estados Unidos con una visita a Boston, primera ciudad norteamericana que suspendió inversiones en Suráfrica como protesta por el apartheid racial del Gobierno de Pretoria. Mandela fue recibido en esas ciudad como un héroe y la alcaldía colocó la bandera del Congreso Nacional Africano (ANC) en el edificio consistorial; se calcula en medio millón el número de personas que asistirían a un concierto en el que está previsto un discurso de Mandela en favor del mantenimiento de sanciones a Suráfrica.El dirigente antisegregacionista, que casi está recibiendo honores de jefe de Estado, recibió una acogida triunfal en Nueva York, donde cerca de un millón de personas acudieron a aplaudirle a los múltiples actos que llenaron sus tres días de estancia en esta ciudad, primera etapa de una gira por ocho capitales estadounidenses. Asimismo, ha conseguido importantes fondos para las actividades del ANC.

Mandela tiene programado en Boston, donde se le recibió con repique de campanas, diversos actos, entre ellos un recorrido por el barrio negro de Roxbury y un encuentro con el senador Edward Kennedy, quien en 1986 protagonizó una importante lucha en el Senado norteamericano contra el apartheid.

El líder surafricano se pronunció ayer sobre el presunto plan para asesinarle descubierto en su país. Manifiesto que está demasiado ocupado para preocuparse por las amenazas de la extrema derecha de Suráfrica.

Según un periódico de Johannesburgo, la policía interrogó a once blancos sobre un presunto plan para asesinar al líder negro en el aeropuerto de esa el ciudad, tras su regreso el 18 de julio de su gira internacional. El plan también tenía como objetivo al presidente Frederick de Klerk y otros altos cargos de Pretoria.

Dos oficinas del gubernamental Partido Nacional surafricano sufrieron ayer sendos atentados con explosivos sin que se produjeran víctimas. Los atentados han tenido lugar poco después de anunciarse los planes para atentar contra Mandela y De Klerk.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 1990