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REPORTAJE

La cuarta potencia pesquera de la CE tiene problemas

Santiago de Compostela

Con una flota superior a los 5.500 barcos, según datos oficiales de la Xunta correspondientes a 1986, más de 30.000 tripulantes y una producción anual (en .1987) por valor de 95.000 millones de peseta , . a 600.000 toneladas (el 54,49% de la pesca desembarcada por toda la flota española), el sector pesquero es uno de los más importantes de la economía gallega.

Su producción representa el 4,1 % del producto interior bruto (PIB) de la comunidad autónoma, según datos de 1985, y el 0,6% del conjunto de España. Galicia, por sí sola, podría situarse en el cuarto puesto del ranking pesquero de la Comunidad Europea. El sector genera además actividades industriales complementarias, como la construcción de barcos, las conservas, los precocinados, la paqueteria, etcétera. El marisqueo constituye un subsector importante (ocupa a unas 25.000 personas), y en los últimos años se ha desarrollado una nueva y pujante actividad: la acuicultura.

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El ingreso de España en la CE ha provocado diversos problemas en el sector pesquero gallego, sometido a fuertes restricciones durante el período transitorio, que deberá finalizar en diciembre de 1992. Las cuotas de capturas se han rebajado en los últimos años a causa del desgaste de los caladeros, existen serias dificultades para pescar en aguas británicas y la dejación en manos de las autoridades comunitarias de la potestad negociadora con terceros países ha puesto a la flota en un estado de cierta indefensión: el 20% de los barcos que faenan en el banco sahariano, por ejemplo, no podrán seguir haciéndolo.

La flota congeladora

Con todo, el problema más grave es el que afecta a la flota congeladora (cerca de 200 barcos, más de 8 . 000 tripulantes y unos 50.000 trabajadores directamente afectados), radicada fundamentalmente en Vigo. Cinco empresas en suspensión de pagos, más de 2.000 personas en paro y numerosos barcos amarrados constituyen los síntomas de una crisis que anuncia "un panorama muy negro", en palabras de Alberto Prada, miembro de la ejecutiva del sindicato Comisions Mariñeiras. La flota congeladora, que ha crecido notablemente en los últimos años, ha de haceí frente ahora a un hundimiento de los precios, fruto de la importación masiva de calamar y merluza procedente de terceros países, y a dificultades en los caladeros tradicionales.La solución debe pasar, según el gerente de la cooperativa de armadores de Vigo, Xosé Ramón Fuertes, por una paralización temporal y rotatoria de una parte de la flota y la búsqueda de nuevos caladeros. Según Fuertes, existe sin embargo una "nula receptividad" a estos planteamientos por parte de las autoridades españolas y comunitarias, que, en opinión de Prada, "no han abordado con seriedad el problema". La sombra de una reconversión salvaje empieza a planear sobre el sector congelador gallego.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de diciembre de 1989