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Nicaragua rompe la tregua unilateral con los rebeldes

Indiferente a la presión internacional, el Gobierno nicaragüense decidió ayer finalmente suspender el alto el fuego unilateral que mantenía desde marzo de 1988 y "atacar con toda energía a las fuerzas contrarrevolucionarias". Simultáneamente convocó a representantes de Honduras y de la Resistencia Nicaragüense (RN) pan discutir una próxima desmovilización de los grupos rebeldes.

Una declaración del presidente Daniel Ortega transmitida a primeras horas de la mañana a todo el país confirmó la medida que tanto irritó a los presidentes latinoamericanos y especialmente al de Estados Unidos, George Bush, cuando el líder sandinista la adelantó la pasada semana en la cumbre de Costa Rica, informa La Casa Blanca calificó ayer de "deplorable" y de "afrenta al hemisferio" la decisión de Ortega y acusó al líder nicaragüense de "temer a las urnas", informa Carlos Mendo. Sin embargo, el portavoz presidencial, Marlin Fitzwater, se negó a discutir la posibilidad de que Washington reanude la ayuda militar a la contra, suspendida desde febrero de 1988, alegando que "nuestro único objetivo en estos momentos es conseguir que se celebren elecciones en febrero".El Gobierno nicaragüense justifica la vuelta a la guerra por el incremento de las acciones militares de la contra, que, según Managua, ha introducido en las últimas semanas 1.100 combatientes en el interior del territorio nicaragüense gracias a la "ayuda humanitaria" concedida por Estados Unidos. El jefe militar de RN, Enrique Bermúdez, declaró el martes, sin embargo, que, pese a los últimos ataques lanzados en el norte y sur de Nicaragua, las fuerzas de la contra no tienen capacidad para intimidar al Ejército sandinista.

Ortega convocó a RN y al Gobierno de Honduras, en cuyo territorio siguen establecidas las bases donde se refugian y entrenan los contras, a reunirse el 6 y 7 de noviembre en la sede de la ONU, en Nueva York, a fin de preparar aspectos logísticos que permitan la desmovilización de la guerrilla antisandinista para el 5 de diciembre, según el plazo fijado por los presidentes centroamericanos

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El presidente Daniel Ortega aseguró ayer que si la negociación con el Gobierno de Honduras y la Resistencia Nicaragüense se sostiene y se avanza en el proceso de desmovilización de la contra "existirán condiciones para restablecer el alto del fuego". De lo contrario, advirtió el presidente nicaragüense, "si no hay hechos", el Gobierno se va a emplear con toda energía para liquidar militarmente a las fuerzas que en ocho años de guerra han causado 50.000 muertos en Nicaragua.El órgano oficial sandinista, Barricada, publicó ayer un comunicado oficial en el que se afirmaba que, a pesar de las nuevas medidas militares, el Gobierno seguirá apoyando las negociaciones de paz y garantizará la buena marcha del proceso electoral y la seguridad de los observadores internacionales que lleguen al país.

Es innegable, sin embargo, que la campaña electoral se va a ver influida por la decisión gubernamental. La oposición acusa al Gobierno de querer justificar, con el fin del alto el fuego, la militarización de las regiones en las que el apoyo a la Unión Nacional Opositora (UNO) es más fuerte, precisamente aquellas en las que más se ha notado en los últimos años la actividad de la contra. El último ataque achacado a los rebeldes se produjo el pasado 22 de octubre, cuando 19 soldados murieron en una emboscada en San Miguelito, 170 kilómetros al sureste de Managua.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de noviembre de 1989

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