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El oftalmólogo Galo Leoz, de 110 años y lúcido, cree que lo mejor es morirse a tiempo

El oftalmólogo Galo Leoz, de 110 años, discípulo de Santiago Ramón y Cajal, ha sido objeto de un homenaje con la publicación de un libro que se presenta hoy en el Colegio de Médicos de Madrid. Este reconocimiento ha sido promovido por el Centro de Estudios Bajoaragoneses de Alcañiz (Teruel), adscrito al Instituto de Estudios Turolenses.

Galo Leoz cumplió 110 años el pasado 22 de abril y está considerado como el médico de mayor edad del mundo Trabajó como discípulo de Ramón y Cajal en la histología y fisiología del aparato de la visión. El libro de Antonio Bergua, que hoy se presenta en Madrid, analiza los principales aspectos del trabajo científico de Leoz, "la regeneración del nervio óptico y la retina utilizando implantes neurales", y profundiza en su singular personalidad. Sus primeros años en Alcañiz, donde nació, su vida universitaria en el Madrid de principios de siglo, sus recuerdos de Ramón y Cajal, así como su actividad profesional, que prolongó, pasando consulta, hasta los 103 años.Galo Leoz confiesa en el libro que no tiene ningún método para alcanzar la longevidad: "Lo que sí he hecho ha sido no preocuparme de mi salud para nada. He sido muy moderado en el comer, más moderado en el beber, no he fumado de más y nunca me he dejado vencer por las mujeres. El único exceso que he hecho ha consistido en romperme la cara con el prójimo en alguna que otra ocasión".

Al preguntarle cómo ve la vida a su edad, contesta: "Muy aburrida". Añade: "Una de las mejores cosas es morirse a tiempo. Me molesta cuando la gente te desea,'¡que viva muchos años!'. Yo digo, '¿y usted quién es para desear que viva muchos años?'. ¡Déjeme que me muera a tiempol Pienso que el sistema de vivir deberia estar registrado en el municipio. El alcalde, a cada ciudadano, le debería pasar aviso: 'Le recordamos a usted que tiene que morir mañana a las ocho de la tarde; que no se le olvide, porque pasaremos a recogerle'. Eso sería lo mejor. Mi lugar en el tiempo y en el espacio pasó de largo y me dejó olvidado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de mayo de 1989

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