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Entrevista:

Salvar Nicaragua cuesta 250 millones de dólares

El presidente Ortega inicia un viaje crucial a 10 países europeos, entre ellos España, el Reino Unido y la RFA

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, comienza hoy un viaje por Europa universalmente considerado como el más importante de la historia de la política exterior sandinista. En él tratará de obtener un balón de oxígeno para salvar hoy, veremos mañana, la economía del país, y también pasar el control de calidad europeo para el proceso democrático del país. El recorrido abarca 10 Estados de Europa occidental, entre ellos España, donde permanecerá del 26 al 29, y el Reino Unido y la República Federal de Alemania. La escala en Londres despierta gran interés porque se especula con que pueda dar paso al comienzo de un diálogo indirecto con Estados Unidos.

M. A. BASTENIER, Pregunta. El presidente Ortega va a Europa a pedir dinero para salvar la economía de Nicaragua, y a buscar respaldo político.

Respuesta. El objetivo fundamental es el de sensibilizar a la Comunidad Europea sobre los esfuerzos de ajuste que hace Nicaragua para evitar que se desplome la economía, que ya venimos aplicando con un éxito relativo porque demandan urgentemente un financiamiento externo. Pero también considero muy importante la cuestión política, porque hay un proceso de paz en Centroamérica que se ve seriamente amenazado por la decisión del Gobierno norteamericano de aprobar fondos hasta febrero para las fuerzas contrarrevolucionarias, y sobre todo que al marcarse un tiempo tan prolongado que va en contra de las decisiones tomadas por los presidentes centroamericanos, pone en riesgo todo el plan de paz. Este plazo de más de 300 días deja al presidente de Honduras libre de todo compromiso de repatriación de la contra.

P. ¿Cuánto pide Nicaragua?

R. Se ha trabajado con diferentes organismos y misiones extranjeras sobre un planteamiento de 250 millones de dólares para este año, que es una cifra mínima para mantener el aparato productivo. Para ello Suecia convoca una conferencia en mayo.

Lo que pueda España

P. ¿Se sabe que España ha prometido ya cinco millones de dólares. ¿Cuánto se espera de la generosidad española?

R. Se espera que España adopte una posición positiva, pero no podría dar una cifra, ni puedo confirmar que esté comprometida ninguna cantidad. Sí puedo decir que España ha tenido una buena disposición hacia los países de Latinoamérica y Nicaragua, en particular, y que ésta es una buena oportunidad para ponerla en práctica.

P. La visita tiene sus puntos culminantes en Londres y Bonn. ¿Va a ser Margaret Thatcher intermediaria con Washington?

R. Creo que la señora Thatcher y el señor Kohl podrían contribuir de una manera activa a la paz como interlocutores frente a Estados Unidos. Voy a tener con ellos un intercambio sobre la situación política y en particular sobre las relaciones con Estados Unidos. Creo que con esta parte de la visita hemos dado un gran paso, porque estamos desbloqueando una situación que da lugar a un diálogo entre Nicaragua, Gran Bretaña y la RFA. Pero el que se inicien conversaciones con Estados Unidos depende sólo de Washington. Nosotros estamos siempre dispuestos a negociar y los norteamericanos han dicho que aceptarían conversar en el marco centroamericano a medida que avance el proceso de democratización en Nicaragua. Pero aún no hay señal de ello.

P. El 19 de julio se celebra el décimo aniversario del triunfo sandinista. ¿Van a invitar al presidente González?

R. Quisiéramos contar con representantes de diferentes lugares del mundo que han estado colaborando con Nicaragua, y en Europa nos gustaría contar con la presencia de España.

P. ¿Habrá invitación formal?

R. Así es. Y no sólo al presidente sino al Rey también, con el que he tratado el problema de Centroamérica, y le invité y me dijo que tenía pendiente una visita a Nicaragua.

P. ¿Significa el viaje un intento de presentar a Nicaragua en Europa occidental como un país plenamente democrático?

R. Lo importante de esta visita es que al cabo de diez años de revolución y ocho de enfrentar a Reagan, la imagen de Nicaragua que ha desplegado el presidente norteamericano ante Europa, y que había podido llevar a un impasse a los políticos europeos, ha desaparecido, y que tras esos ocho años el señor Reagan ha tenido que marcharse y nosotros seguimos, la Revolución trabaja en mejores condiciones, y que ahora se da la coyuntura para lograr una paz definitiva.

P. ¿Daniel Ortega cree en un modelo de democracia europea?

R. Significa que estamos construyendo un modelo con sus propias características al que tratamos de incorporar otras experiencias y lógicamente encontramos aportaciones importantes en Europa. Lo que sí considero un elemento crucial es que cuando la Administración Bush está apoyando con fondos la actividad mercenaria de la contra, pero manteniendo las posibilidades de negociación, Europa si actúa de una manera un poco más beligerante puede contribuir de forma definitiva, concertando esfuerzos con Estados Unidos, a que la paz se haga realidad. Veo el problema de la paz más importante incluso que la cuestión económica, porque si no, vamos a una escalada de la guerra aquí en Centroamérica, y nuestro plan económico se iría al suelo.

P. ¿Hay un cambio de actitud con la presidencia Bush?

R. Dándole un sentido positivo a la política de la Administración Bush, y reconociendo que en la Cámara de Representantes norteamericana 99 miembros se negaron a votar a favor de la ley creo que el problema que se presenta con este planteamiento es que marca un tiempo demasiado prolongado, porque el presidente fue un hombre que estuvo comprometido con la política Reagan, como vemos ahora con el caso del señor Oliver North que lo compromete en una serie de actividades truculentas para conseguir fondos para la contra en violación de las disposiciones del Congreso. No es fácil, por tanto, para Bush salirse de esa política, y el problema es el de que independientemente de las intenciones el que se comprometa con un programa que mantiene a la contra en territorio hondureño hasta febrero, y que la contra se arrogue derechos de fiscal sobre el proceso democratizador nicaraguense, atenta contra el plan de paz, y si a eso le agregamos lo que está pasando en Centroamérica, la elección del señor Cristiani en El Salvador, la violación de los derechos humanos en Guatemala donde se habla de intentos de golpe de Estado militar, de la situación en Honduras donde se hallan las tropas norteamericanas, y hay noticias del incremento de un movimiento armado por lo que se están desplazando tropas hacia ciertas zonas, el cuadro se puede complicar; en cambio, si los norteamericanos se decidieran a apoyar el acuerdo de paz, y ahí es donde Europa juega un papel frente a Estados Unidos, los centroamericanos podríamos enfrentar otros grandes problemas que sufre la región.

P. Parece que el candidato sandinista en las elecciones presidenciales del 25 de febrero de 1990 va a ser Daniel Ortega.

R. Eso se decide por una especie de consenso entre los dirigentes del Frente, pero aún no hay fecha para hacerlo.

P. ¿A qué país europeo se parecería Nicaragua si Daniel Ortega fuera reelegido?

R. Yo tendría un programa que sería el del Frente Sandinista para el desarrollo del país, un modelo que correspondiese a nuestra realidad, pero en el largo plazo encontramos aportaciones

Salvar Nicaragua cuesta 250 millones de dólares

interesantes en países como Suecia, que han sabido salir de situaciones difíciles como después de la segunda guerra, y que tienen no solo un modelo económico y social muy desarrollado, sino que se vinculan al Tercer Mundo, con una gran sensibilidad hacia los países en desarrollo.¿Qué democracia?

P. ¿Aspira entonces al modelo de democracia escandinava?

R. Yo no estoy hablando del desarrollo del modelo sueco, sino de la cercanía que siento hacia este tipo de países, sin olvidar que nuestro modelo no es el cubano, ni el venezolano que son los modelos símbolo en América Latina. Nunca hemos pensado que el nuestro fuera el modelo cubano porque siempre hemos creído en el pluripartidismo. La Revolución es compatible con las; elecciones porque está en formación permanente con una participación popular cada vez mayor.

P. ¿Va ser Daniel Ortega quién presida el fin del proyecto socialista revolucionario?

R. Hay diferentes tipos de socialismo. Hay un socialismo soviético que ahora se encuentra en proceso de renovación, un socialismo en Cuba, tenemos un socialismo en Europa, un socialismo en la zona de Vietnam, Kampuchea. Nosotros tenemos un proyecto socialista en donde partimos siempre de una realidad, la existencia de un régimen de economía mixta y de otros factores corno la incorporación del cristianismo como fuerza de transformación revolucionaria. Nuestro socialismo no responde a un modelo único, sino que es aquel que permita al país afirmarse y desarrollarse. Yo no hablaría de socialdemocracia para Nicaragua, sino de sandinismo. Un sandinismo que es la base de nuestro desarrollo, y que se nutre del pensamiento universal.

P. La oposición no da al sandinismo más de un 30% de votos seguros ante las presidenciales.

R. Tenemos una encuesta con un respaldo al presidente de cerca de un 70% entre los que dan como excelente, buena y regular la actuación del Gobierno

P. ¿Y sin los del regular?.

R. Excluyendo el factor regular estaríamos hablando de un cuarenta y tantos por ciento, y eso que estamos todavía lejos de la campaña electoral.

P. Hay, sin embargo, un posible candidato de la oposición, que pondría muy peleona la elección a Ortega. El cardenal.

R. El cardenal Obando tiene un peso como líder religioso, pero no como líder político. Yo dudo, pues, que quiera dar el paso de convertirse en político.

P. Las elecciones serán la hora de la verdad sandinista. ¿Cree que Washington aceptará una Nicaragua democrática, pero independiente?

R. Hasta el momento no hay pruebas de ello. La operación norteamericana contra Nicaragua pretende darle una lección a América Latina, la lucha contra Nicaragua como posición avanzada en el continente es la lucha contra América Latina, y al darle un golpe a Nicaragua estarían recuperando terreno en América Latina. Porque nuestras posiciones de autodeterminación e independencia le dan cada día más fuerza al continente. Ese es el problema, no la democracia en Nicaragua sino la independencia ante Estados Unidos. Pese a ello, existe el momento para una Nicaragua democrática e independiente, y ese momento es ahora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de abril de 1989

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