29º FESTIVAL DE BERLÍN

Excelente acogida a 'La noche oscura', de Saura

La primera película española en concurso -La noche oscura, escrita y dirigida por Carlos Saura e interpretada por Juan Diego-, pasó ayer mejor que bien la criba, con frecuencia implacable, de la sesión matinal, en la que confluyen los periodistas acreditados, los cinéfilos francotiradores y ese sector ruidoso del público berlinés que no deja en silencio que le den gato por liebre. El filme de Saura -duro, austero, en ocasiones conmovedor y siempre de gran riesgo- fue seguido en total silencio y finalmente ovacionado por las 2.000 personas que, por primera vez en esta edición de la Berlinale, llenaron la gran sala del Zoo Palast.

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Un desquite

La noche oscura narra, o quizá es más exacto decir que indaga, en un oscuro y dramático episodio de la vida de San Juan de la Cruz: aquel en el que el poeta, entre los meses de enero y julio de 1577, dio con sus huesos en una mazmorra toledana de la Inquisición de la orden del Carmelo, que se oponía violentamente a las reformas de Santa Teresa, de las que San Juan era un ardiente propagandista.En estos amargos meses de su vida, el poeta, encerrado entre cuatro lóbregos muros, concibió y clandestinamente escribió su Noche oscura del alma, que es una de las cumbres -y según la opinión del nada profano T. S. Eliot, la más alta- de la lírica universal.

Enigma

El enigma de la creación de este prodigio poético es fascinante. ¿Cómo, en efecto, en tan atroz adversidad se las arregló Juan de la Cruz para componer tal exquisitez, una tan delicada música de la palabra? El filme de Carlos Saura es una muy seria, sobria y penetrante indagación en el interior de esta incontestable pregunta.No es un filme narrativo. Hay pocos sucesos que contar en él. Pero sí hay, en cambio, lugar para que la cámara, a través de una composición tierna, desgarrada y en ocasiones estremecedora del actor Juan Diego, contribuya a desvelar los mecanismos anímicos que llevaron al poeta desde tanta bajeza a tanta elevación.

"No es", dice Saura, "una película sobre el misticismo, al menos considerado éste en sentido religioso. Digo esto porque, a mi juicio, hay un misticismo laico, y éste sí puede estar en la película, pero no el otro. En La noche oscura pretendo acercarme al proceso interior de la creación poética de Juan de la Cruz, que es un poeta tan excelso que, cuatro siglos después, sigue siendo de hoy".

"Ahora", prosigue Saura, "cuando en Europa se está produciendo un esfuerzo general de búsqueda de nuestra identidad, volver la mirada hacia un poeta como éste no significa refugiarse en el pasado, ni retroceder a temas antiguos, sino todo lo contrario. Con San Juan de la Cruz donde en realidad entramos es en esa búsqueda de nuestra identidad a que antes me refería, y por ello en nuestro presente".

Asunto eterno

"Desentrañar el mecanismo mental que permitió a este poeta, desde su cárcel, componer los versos de La noche oscura del alma", dice el cineasta español, "no es un asunto histórico, sino un asunto eterno".La película, y esto le hará bien, va a ser discutida, pues de hecho ya lo está siendo aquí, pese a contener calidades indiscutibles, como la sorprendente mezcla de ironía y patetismo, de espiritualidad y carnalidad, de pureza y fragilidad con que Juan Diego logra hacer creíble y llena de riqueza esa representación del desdoblamiento anímico del más grande poeta lírico de la literatura española.

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