Un desquite
Después de las facilidades que se dio a sí mismo en El amor brujo y de su espectacular tropiezo en El Dorado, Carlos Saura necesitaba abordar un asunto serio y extremadamente difícil, con el que poner de manifiesto que su carrera no había derivado hacia la busca de las líneas de menor resistencia, ni se había metido en el atolladero de las superproducciones.La noche oscura es una película aparentemente sencilla, pero en el fondo tan ambiciosa, que es casi imposible de mantener en pie. Sin embargo, Saura la mantiene.
De ahí que el filme tenga cierto aspecto involuntario de un desquite del cineasta. Nadie mejor que Juan Diego expresó la dificultad interior de este trabajo en común entre el director y el actor, que es una de las claves de la dificultad de la película: "Al principio", dice Juan Diego, "tuve un encuentro casi mágico con Saura. Nos entendimos a la primera. Pero a partir de ahí comencé poco a poco a perderle y hay escenas que literalmente me superaron, me desbordaron, y que tuve que hacer casi inconscientemente, sin saber qué estaba haciendo. Yo seguía las instrucciones de Saura, pero no tenía ninguna manera de saber si San Juan de la Cruz seguía las mías". Algo sencillo de decir y muy difícil de hacer.


























































