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EUROPA Y ORIENTE PRÓXIMO

El secreto envolvió la llegada a Barajas del máximo dirigente palestino

El secreto envolvió la llegada a Madrid ayer por la tarde del máximo dirigente palestino, Yasir Arafat. Incluso tras haber tomado tierra en el pabellón de Estado de la zona militar del aeropuerto de Barajas, no se pudo confirmar si el avión jet Star iraquí del que descendió había viajado desde Túnez o Argel. La hora de llegada también fue una incógnita hasta el último momento, según explicaron fuentes diplomáticas españolas, "por razones de seguridad".

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La puerta del avión se abrió y el líder de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) descendió, con su habitual tocado de la kefia roja y traje color caqui. Al pie de la escalerilla le esperaba el ministro de Asuntos Exteriores español, Francisco Fernández Ordóñez, y el director general de África y Oriente Medio, Jorge Dezcallar. Acompañado por todos ellos, Arafat pasó revista a los representantes de las 17 Embajadas extranjeras que se hallaban alineados junto a miembros del Ejército del Aire y la Guardia Civil: Grecia, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Libia, Líbano, Austria, Malaisla, China, Turquía, Cuba, Mauritania, Kuwait, Bulgaria, Unión Soviética, Yugoslavia, Tailandia y Rumanía. Fue comentada la ausencia de representantes diplomáticos de Francia, miembro de la actual troika comunitaria.Arafat estrechó manos y se detuvo para dar efusivos abrazos y besos a algunos de los diplomáticos árabes presentes. También le esperaban para darle la bienvenida una veintena de miembros de la oficina de la OLP en Madrid. Dos niños palestinos le hicieron entrega de un ramo de flores. Fue la principal concesión al espectáculo de un acto que incluso los representantes de la central de Arafat definieron como "imagen sin sonido". No obstante, destacó la exótica presencia, con su imponente traje negro, del arzobispo católico de rito oriental Hilarión Capucci, consejero de Arafat y expulsado de Israel en el año 1977.

El líder palestino y Fernández Ordóñez desfilaron ante la tribuna de los fotógrafos, y se detuvieron para que las cámaras, en medio de una lluvia de destellos de flashes, inmortalizaran el saludo oficial entre el presidente en ejercicio de¡ consejo de ministros de la CE y el máximo dirigente palestino. Fue lo más cerca que los numerosos periodistas presentes en el aeropuerto pudieron estar de Arafat. Como medida suplementaria de seguridad, los informadores fueron retenidos unos 10 minutos después de que el líder palestino abandonase Barajas. Un helicóptero militar vigiló la llegada, de Arafat. En la zona militar del aeropuerto se habían

adoptado fuertes medidas de seguridad.

Arafat se dirigió al automóvil que debía conducirle al palacio de la Moncloa, donde le esperaba el presidente del Gobierno español, Felipe González, para celebrar un primer encuentro, que debía culminar con una cena.

Llega Kadumi

A las 19.30, tres cuartos de hora después de que llegara Yasir Arafat, lo hizo, a través de la sala de autoridades del aeropuerto de Barajas, el responsable de Relaciones Exteriores de la OLP, Faruk Kadumi. Mientras Ordóñez acompañaba a Arafat, Dezcallar esperó a Kadumi. Al igual que en el caso del líder palestino, se mantuvo la incógnita sobre la procedencia y hora de llegada. Kadumi fue más seco que Arafat, aunque no cesó de repartir sonrisas. Al ser abordado por los periodistas, se negó a hacer declaraciones debido a la presencia en la misma el adad del máximo dirigente palestino.

La visita de Arafat a Madrid -tercera que efectúa a España- es, probablemente, la misión de más significación diplomática de la organización que dirige, tras la proclamación del Estado palestino el pasado 15 de noviembre en Argel (con ocasión de la reunión del Consejo Nacional Palestino) y de la apertura formal de conversaciones con Estados Unidos, el 16 de diciembre, en Túnez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de enero de 1989

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