Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Gabriel García Márquez estrenara el sábado en Buenos Aires su primera obra teatral

El monólogo 'Diatribas de amor contra un hombre sentado' fue inspirado por la actriz Gabriela Dufau

En el teatro nacional Cervantes de Buenos Aires se producirá el sábado, tras un aplazamiento ocurrido ayer, el estreno mundial de Diatribas de amor contra un hombre sentado, el primer texto que Gabriel García Márquez escribió para ser representado en un escenario. La actriz argentina Gabriela Dufau, a quien conoció en Cuba y en quien se inspiró para redactar la obra, interpreta el único personaje que habla entre 16. En el estreno, calificado aquí como "acontecimiento cultural", estará ausente el autor, que acaba de anunciar que podrá viajar a una función dentro de dos meses.

La diatriba -un ensayo sobre La desgracia de la felicidad, según definición del autor- tiene una historia que, a su vez, podría dar origen a otro relato breve. Ella, Graciela Dufau, ofrecía su espectáculo unipersonal -titulado La maga- en diciembre de 1986, mientras participaba al mismo tiempo en el Festival de Cine Latinoamericano de La Habana. Él, Gabriel García Márquez, fue a verla, y la magia caribeña hizo el resto.Pocos días más tarde, la actriz y su esposo, el director teatral Hugo Unquijo, recibían una invitación del escritor para cenar en su casa, y allí es ella la que interviene en el cuento: "Mira", me dijo, "hace 30 años que ronda mi cabeza la imagen de una mujer dándole una cantaleta a su marido, y al ver La maga descubrí que la historia debía ser contada teatralmente".

Eso fue todo. Nueve meses más tarde, el tiempo natural que necesitaba ella para sobrellevar semejante embarazo, el autor la llamó para decirle sencillamente:"La escribí". Y poco después se reunían nuevamente los tres en San Antonio de los Baños, donde funciona la Escuela de Tres Mundos, a pocos kilómetros de La Habana. Hicieron tres lecturas del texto, y al concluir, ella dijo: "Está escrita para que sea interpretada por grandes actrices de todo el mundo". "Pero no", recuerda ella, "él insistió: 'No se trata de grandes actrices, está hecha sobre medida para ti".

La trama imaginada por García Márquez transcurre en Cartagena de Indias, con 35 grados de temperatura a la sombra y 90% de humedad relativa, después que Graciela -así se llama también el personaje- y su marido regresan de una cena informal, casi al amanecer de un 3 de agosto. Ella lleva un traje sencillo de tierra caliente con joyas cotidianas. Se ve pálida y trémula a pesar del maquillaje intenso, pero mantiene "el dominio fácil de quien ya está más allá de la desesperación". Comienza aquí el balance minucioso de una vida en común en la que "lo tenía todo menos el anior". El largo día de 90 minutos, sacudido por la cantaleta, culmina en una fastuosa cena de festejo de las bodas de plata de Graciela de la Vega y su hombre sentado, con mil invitados y "60 bueyes artificiales importados de Japón". La banda de sonido incluye un tema propuesto por García Márquez que se titula La complainte de la Butte y las versiones de Yesterday por los Beatles y el Mambo de Pérez Prado.

'Cepillado' de la obra

El director aclara que el texto inicial fue "cepillado" para reducirlo en escena de 120 a 90 minutos. Los párrafos se reubicaron en función de la unidad drámatica que exigía la puesta en escena. La obra tiene "altísimos momentos líricos", dice Urquijo, "pero alcanza su vuelo mayor cuando Gabo es fiel a sí mismo y se despliega como novelista". Graciela Dufau coincide en que el texto intímida: "Por momentos llegué a pensar en que mi trabajo sólo consistía en no arruinar ese texto, y qreo que al fin ésa sería mi mayor satisfacción".El otro protagonista central de la historia -el hombre sentado- no había sido incluido originalmente por García Márquez. Sólo la esposa aparecía sobre el escenario. Se refería a "un hombre inferior en su propia suerte". El director creyó necesario incorporar a un actor que interpretara al marido, y García Márquez aceptó la sugerencia porque, "al fin, si lo piensas, él actúa mucho más que ella, que no hace sino hablar". El hombre sentado se ubica en la boca del escenario y detrás se advierte el trajín de los empleados que trabajan en la organización de la fiesta.

Graciela Dufau se siente todavía abrigada por la magia de aquel primer día, cuando García Márquez se sentó en la platea de un teatro de La Habana para verla a ella. "En un festival de cine anterior lo tuve a sólo dos metros, sentado al piano, tocando un bolero, y nadie nos presentó entonces. Quién podía imaginar lo que sucedería después".

Actriz y director coinciden en que "es maravilloso comprobar cómo Gabo escucha el alma de una mujer y la refleja". Por eso decidieron dedicar el trabajo y la obra "a las mujeres que hacen el esfuerzo de procurar un espacio para su crecimiento en esta sociedad". Ambos tratan de subrayar el coraje de esa mujer que a los 45 años es capaz de decir: "Me voy como vine, sin nada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de agosto de 1988