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Reportaje:

El Nobel Guillemin investiga una molécula que actúa como anticonceptivo masculino

Una molécula descubierta por el profesor Roger Guillemin en 1985 puede llegar a ser utilizada en el futuro como anticonceptivo masculino. El profesor Guillemin, premio Nobel de Medicina en 1977, ha establecido ya su estructura molecular completa y afirma que, aunque el proceso será largo y complejo, espera poder sintetizarla en cantidades suficientes para obtener un fármaco anticonceptivo. El profesor Guillemin investiga también otra sustancia que puede llegar a evitar la ceguera causada por la diabetes y el crecimeinto de determinados tumores malignos .El premio Nobel fue investido el martes doctor honoris causa por la universidad de Barcelona.

La molécula que investiga el profesor Guillemin ha sido denominada inhibin precisamente porque su propiedad es inhibir la acción de otra molécula, la encargada de activar la formación de los precursores del esperma. La molécula inhibin abre la posibilidad de obtener un anticonceptivo masculino porque, a diferencia de las sustancias investigadas hasta ahora, ésta inhibe únicamene la producción de esperma, sin alterar las hormonas sexuales masculinas. "La molécula que hemos sintetizado no afecta la secreción de testosterona y no dismnuye la líbido o la capaciclad sexual", afirma.Aislar la molécula por primera vez fue extremadamente complejo. "La primera que obtuvimos era de origen animal y a partir de ella pudimos establecer la estructura molecular completa de la humana, que es muy parecida. Ahora, el problema reside en cómo obtener cantidades apreciables de esta molécula. Hasta la fecha hemos conseguido sintetizar cantidades ínfimas, justo para los experimentos". El doctor Guillemin confía en que la ingeniería genética le permita resolver el problema. Pero no será sencillo porque la estructura de la molécula es muy complicada y sólo puede reproducirse en cultivos, de células cucariotas.

Salvar la retina

El profesor Guillemin investiga también una sustancia capaz de evitar la ceguera de los diabéticos, que se produce a causa de una proliferación de los vasos capilares que se encuentran en la retina. Los vasos capilares llegan a crecer de tal modo que acaban invadiendo totalmente la retina, hasta destruirla. La mayor parte de las cegueras sobrevenidas, es decir, las que no son de origen congénito, está causada por la diabetes, de ahí la importancia que puede llegar a tener el desarrollo de esta sustancia descubierta por el profesor Guillemin."Desconocemos el mecanismo exacto por el cual se produce la proliferación de los vasos capilares, probablemente una alteración metabólica causada por la diabetes, pero sí que hemos indentificado el agente que la desencadena", explica. "Se trata de un factor de crecimiento, el FGF, que interviene normalmente en la formación de tejidos; por ejemplo, en la cicatrización de la piel y de las heridas, en la ovulación y en la menstruación. El conocimiento de la estructura del FGF nos ha permitido sintetizar una sustancia capaz de inhibirlo, lo que llamamos un análogo de competición. Es una especie de llave que impide el contacto entre el factor de crecimiento y los receptores de las células de los vasos capilares".

La aplicación del análogo de competición impide, por tanto, que el factor de crecimiento desencadene la proliferación. "De momento hemos probado esta sustancia únicamente en animales y hemos observado que es todavía muy poco activa. Tardaremos por lo menos tres o cuatro años en lograr que pueda ser eficaz en el hombre".

El descubrimiento del antagonista del factor de crecimiento FGF abre además importantes expectativas en el tratamiento del cáncer. "Los tumores cancerígenos sólidos, como, por ejemplo, los de próstata o de pulmón, necesitan aportación de sangre para crecer", explica el profesor Guillemin. "Hemos comprobado que en el crecimiento de algunos de estos tumores interviene el mismo factor de crecimiento que en la proliferación de los vasos capilares de la retina. De modo que el antagonista puede llegar a evitar la formación de vasos capilares y detener el crecimiento del tumor. Evidentemente, este antagonista no curará el cáncer, pero puede evitar su desarrollo y permitir que se le combata con un tratamiento anticancerígeno", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de junio de 1988

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