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Tres párrocos de Valladolid se negaron a que sonaran las campanas por Rosa Chacel

Los párrocos de tres iglesias de Valladolid (Santiago, La Antigua y El Salvador), situadas en la zona céntrica de la ciudad, se negaron a que sonaran las campanas de sus templos en el concierto que el pasado sábado dirigió Llorenç Barber en homenaje a Rosa Chacel. Según fuentes de la organización, ninguno de los tres sacerdotes dio razones válidas que justificaran su negativa.

Estas mismas fuentes han indicado a EL PAÍS que los alumnos del Conservatorio de Música oyeron decir a Felipe Gago, párroco de Santiago, la frase: "Para esa señora roja no tocan estas campanas", cuando iban a inspeccionar las instalaciones de la citada iglesia. Ninguno de los tres sacerdotes ha querido realizar declaraciones.Felipe Gago se negó en principio a una entrevista telefónica, pero aceptó responder a las preguntas que se le hicieran personalmente en compañía de los otros dos párrocos. Sin embargo, horas después, en la tarde del martes, indicó: "Ni yo ni creo que los demás vamos a hacer declaraciones; tenemos razones para que no sonaran las campanas, pero no vamos a darlas". Tampoco fue posible hablar con Valentín Arribas y Marciano Monroy, párrocos de La Antigua y El Salvador. Felipe Gago aseguró que la decisión de no permitir el uso de las campanas no fue exclusivamente de los sacerdotes, sino que consultaron con el consejo parroquial.

El arzobispado de Valladolid había dejado libertad a todos los párrocos para que concedieran el permiso, aunque al parecer presionó ligeramente sobre los tres citados para que modificasen su negativa. El resto de los párrocos de Valladolid no puso reparos a la participación en el concierto, en el que sonaron más de 30 campanas.

José Ramírez, canciller secretario del arzobispado, calificó los hechos como "tormenta en un vaso de agua" y aseguró que no han existido móviles ideológicos o políticos en la negativa. "Lo que ocurrió es que muchos sacerdotes se sintieron molestos porque en la petición inicial los organizadores solicitaron el permiso sin decir que el concierto era en homenaje a una escritora. Cuando, dos días antes de la celebración, indicaron que era para eso, algunos párrocos pensaron que les habían ocultado la verdad. Y como quiera que no hay normas concretas para estas cosas, el arzobispado dio libertad a todos ellos para que actuaran como quisieran. Algunos se negaron por las razones ya dichas".

Otra versión

Un miembro de la organización del homenaje a Rosa Chacel ha negado, sin embargo, algunos de estos datos y ha indicado que en la primera circular sí se decía que el concierto se inscribía dentro del homenaje a la citada novelista. Ha recordado además que el párroco de La Antigua "fue el primero en decir que sí a la utilización de las campanas, pero luego se volvió atrás, quizá por indicación de alguien". Uno de los tres párrocos, Felipe Gago, está considerado como muy conservador y un hombre de fuerte personalidad.La imposibilidad de utilizar las campanas de tres iglesias céntricas mermó la brillantez del concierto; se echó en falta el sonido de La Antigua, templo que Llorenç Barber consideraba idóneo por su situación para hacer de intermediario entre la catedral y la iglesia de San Martín.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 9 de junio de 1988