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Una píldora, alternativa al aborto quirúrgico

Un ensayo clínico desarrollado en Valencia arroja un 76% de éxitos con el nuevo procedimiento

La utilización de la píldora abortiva RU-486 produce una sensación de mayor culpa en la mujer que aborta que el empleo de medios quirúrgicos con la misma finalidad, de acuerdo con un estudio psicosocial realizado por el hospital General de Valencia, centro en el que está a punto de concluir el ensayo clínico del medicamento, previo a su comercialización en España. Entre los 85 casos estudiados hasta ahora, ha habido 65 evoluciones favorables y 20 fracasos, lo que arroja un 76,4% de éxitos.

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La utilización de la píldora conocida como RU-486 o Mifepristone, que provoca la interrupción del embarazo en las seis primeras semanas sin necesidad de intervención quirúrgica, es objeto de un ensayo clínico, previo a su comercialización en nuestro país, que se está desarrollando en el hospital General de Valencia. El director del ensayo clínico es el ginecólogo José Antonio Díaz García-Donato, que dirige el centro hospitalario.Este estudio, de carácter experimental y preceptivo para la puesta en circulación del producto, consiste en la utilización en un centenar de pacientes para examinar los resultados. Está próximo a finalizar, pues se han estudiado 85 casos -siempre dentro de los supuestos previstos por la ley en España-, entre los que ha habido 85 éxitos (aborto con expulsión del óvulo fecundado), lo que supone un 76,4%, y 20 fracasos (24,6%). De entre los últimos, la mitad son ínterrupción del embarazo sin expulsión, y el resto, continuación del embarazo.

Estudio psicosocial

Un equipo del Centro de Planificación Familiar y de Enfermedades de Transmisión Sexual del Hospital General de Valencia, integrado por Ricardo Rubio, Milagros Julve y Elizabet Elizalde, ha realizado un estudio psicosocial entre las mujeres que se han prestado al ensayo clínico. El más interesante de sus resultados es que en rriu chas de ellas el hecho de ser la propia afectada quien se administra la medicación produce un sentimiento de culpa mayor que si se hubiese sometido a un aborto por medios quirúrgicos."Cuando por cualquier circunstancia", indica el estudio "el acto del aborto no está bastante asumido o se produce en una situación en que la decisión de la paciente le viene un tanto impuesta por circtinstancias externas, el hecho de tomar ella misma la medicación se convierte en un acto culpabilizador, al tener una actitud directa en el mismo". Y añade: "No hay que olvidar que en el aborio quirúrgico el médico es cómplice y ejecutor del mísmo".

Por el contrario, las pacientes "que han asumido bastante claramente el hecho de abortar" suelen opinar que el método "es muy cómodo y fácil, pues es como si se tomaran cualquier tipo de medicación y además pueden hacerlo tranquilamente en sus casas".

Entre las mujeres que se han sometido al ensayo clínico, de acuerido con el estudio realizado, en un 37,8% el embarazo se debió a la no utilización de método anticoncepictivo y en el 62,2% procedió de un fallo del método habitualmente utilizado. En el caso de que el origen esté en un fallo, el preservativo presenta el mayor porcentaje, con un 47,9%; el Ogino-Knaus supone un 30,4%, el coitus interruptus asciende al 13% y un 8,7% es atribuible a la utilización de esponja u óvulos espermicidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1988