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LA PACIFICACIÓN DE CENTROAMÉRICA

Óscar Arias culpa a Washington y Managua del incumplimiento del plan de paz Esquipulas 2

ENVIADO ESPECIAL, El presidente de Costa Rica, Óscar Arias, señaló ayer a Estados Unidos y, especialmente, a Nicaragua como los principales responsables de que el plan de paz firmado el pasado 7 de agosto en Guatemala no haya sido cumplido. Con este reconocimiento implícito del fracaso de la propuesta de pacificación de la que él mismo es autor, Arias sembraba un ambiente pesimista para la cumbre de los cinco presidentes centroamericanos que hoy se inicia en Costa Rica.

Óscar Arias dijo que Nicaragua había utilizado la actividad de la contra y el apoyo norteamericano a los rebeldes como "una excusa para no cumplir con lo acordado en Guatemala". Criticó a Estados Unidos por su falta de sinceridad en el respaldo manifestado al plan de paz, mientras mantiene la ayuda económica y militar a los antisandinistas.Arias declaró en una conferencia de prensa que no ha perdido todavía la esperanza de que se pueda avanzar hacia el cumplimiento de Esquipulas 2, "porque si enterramos esa ilusión, esa llamita que prendimos en Guatemala, la alternativa sería la guerra". "Confío", añadió, "en que los presidentes hagan un esfuerzo sobrehumano para superar los obstáculos que todavía existen".

Sin embargo, el dirigente costarricense admitió que "han transcurrido ya más de 150 días y ha habido suficiente tiempo de cumplir los acuerdos si hubiera habido la voluntad de actuar", con lo que dejó claro su escepticísmo ante la alternativa de ampliar los plazos inicialmente previstos en Esquipulas 2.

Al mencionar los obstáculos con que se ha encontrado su plan de paz, el presidente costarricense se refirió con gran énfasis a Nicaragua, a cuyo presidente, Daniel Ortega, envió el miércoles una carta instándole a "no evadir responsabilidades en el cumplimiento de los acuerdos". Arias dijo ayer que "los dictadores necesitan buscar un enemigo, necesitan excusas para actuar de una u otra manera". "Yo no acepto como válida", manifestó, "la excusa de que mientras haya guerra no se puede levantar el estado de excepción, no se pueden convocar elecciones".

Mencionó, en este sentido, el caso de El Salvador, donde el próximo mes de marzo se celebrarán elecciones legislativas y municipales, pese a que prosiguen los combates entre el Ejército y la guerrilla. Nicaragua ha anunciado que no levantará el estado de excepción ni promulgará una amnistía total hasta que no cese el apoyo norteamericano a la contra.

Arias también increpó a Estados Unidos por ese respaldo, negó que esa política sea compatible con Esquipulas 2 y afirmó categóricamente: "El que está a favor de la guerra está en contra del plan de Costa Rica".

Críticas de Estados Unidos

Funcionarios norteamericanos han criticado al presidente costarrícense, último premio Nobel de la Paz, por su decisión de esta semana de expulsar del país a los dirigentes de la contra que residen en San José, a menos que éstos abandonen su participación en actividades armadas.Arias reafirmó ayer esta decisión al decir rotundamente: "Mientras yo sea presidente, Costa Rica no se verá envuelta en los conflictos centroamericanos por ser negligente o condescendiente con aquellos que, abusando del asilo político, quieren utilizar nuestro territorio para preparar actividades bélicas".

El dirigente de Resistencia Nicaragüense Alfredo César uno de los expulsados, ha anun ciado que no cesará su respaldo al "legítimo" conflicto militar que se libra en su país e interpretó la decisión de Arias como un intento de reforzar su posición para poder presionar a Daniel Ortega.

El propulsor del ya renqueante proceso de paz consideró que la forma más fácil de solucionar la crisis de Centroamérica sería la obtención de un acuerdo entre Ronald Reagan y Mijail Gorbachov; y lamentó que "la misma flexibilidad que hubo para un pacto sobre misiles no se haya dado para evitar la guerra a los centroamericanos".

El inicio de la trascendental cumbre está previsto para el me diodía de hoy (primeras horas de la noche en España), tras la llegada a San José de los presidentes. El primero esperado era, anoche, el de Honduras, José Azcona.

Ortega será portador, según se ha anunciado previamente, de un plan de su Gobierno para una fuerte desnÚlitariz ación de la región y la salida de los asesores militares extranjeros, a cambio del cese de la ayuda norteamericana a la contra.

La presencia de Ortega, que será custodiado por 75 guardaespaldas nicaragüenses, es la que más preocupa a los responsables de seguridad, que temen alguna acción de la numerosa colonia de exiliados que viven en Costa Rica.

Ello ha aconsejado a trasladar la sede de la reunión de San José a un lugar situado a 30 kilómetros de la capital, donde han sido impuestas medidas de control desconocidas en un país caracteriza.do por su permeabilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de enero de 1988

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