EL ARTE Y LA INDUSTRIA

El coche entra en el museo

El diseño industrial en España vive unos momentos de euforia

FERNANDO SAMANIEGO El Museo Español de Arte Contemporáneo ha abierto sus salas por primera vez a los automóviles, uno de los símbolos de la cultura occidental de nuestro siglo. Una selección del Salón Internacional de Diseño del Equipamiento para el Hábitat (Sidi), con 56 piezas procedentes de la reciente Feria Internacional del Mueble de Valencia, se expone en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. La sala Vingon, de Barcelona, acaba de presentar la serie Gaulino, una nueva línea de silla, sillón y taburete, tras el éxito de la serie Varius. Son algunas de las manifestaciones públicas de los síntomas de euforia que vive el diseño industrial en España. Los profesionales consultados destacan el gran avance realizado en los últimos cinco años, aunque quedan nuevos retos, sobre todo en el campo industrial, para situarnos más cerca de otros países europeos.

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La exposición Las formas de la industria, inaugurada el jueves en el Museo Español de Arte Contemporáneo (MEAC), de Madrid, quiere presentar los valores estéticos y culturales de una actividad industrial. El subtítulo de Arte, diseños y productos de una empresa abarca la historia de la Fiat desde su creación, en 1899, con la evolución del diseño de sus productos en dibujos, objetos reales y maquetas, la aportación de los artistas a la imagen de marca y las piezas de producción desde la tecnología.Es también la historia del automóvil, con la presencia de 22 modelos, para la nostalgia, el asombro y la veneración. Un museo de arte contemporáneo presenta por primera vez en sus salas un producto símbolo de la sociedad occidental, en una ciudad con tradición en museos de carrozas y carruajes. El MEAC había expuesto en otras temporadas diseño industrial y gráfico de Finlandia y Dinamarca, así como una serie de objetos españoles que no fueron industrializados.

En los últimos años se han ido sucediendo las exposiciones monográficas. En Madrid, y fuera del MEAC, la más reciente sobre diseño español, con 200 objetos, era una versión reducida de la presentada en Bruselas con motivo de Europalia 85. Otros títulos han sido Diseño versus diseñador, El salto del caballo, Madrí autonomic & automatic y Diseño, diseño. El salón del Sidi, que presenta las últimas novedades del diseño español en mobiliario, iluminación y textil, es la segunda edición que se presenta, y es una selección de las 70 empresas dedicadas al mueble de diseño que participaron en la feria de Valencia.

Para el diseñador Francisco Podadera, de 35 años, especializado en automoción, la consideración del coche como obra de arte significa que ha llegado a ser un objeto de uso cotidiano en un entorno artístico y "forma parte de nuestra vida". Destaca la evolución en España, sin una tradición ni historia creativa del automóvil, con carencias en infraestructura empresarial y apoyos oficiales, hasta la aceptación actual del diseño como una disciplina rentable y necesaria en un mercado competitivo. Podadera admite los condicionamientos de todo diseño que se va a desarrollar con unas reglas de mercado. Quiere consolidarse en el diseño comercial para hacer después diseños más innovadores.

Fernando Barcelón, de 33 años, es el jefe del departamento de diseño exterior de Seat, pionero y único en España, dedicado al mantenimiento de gama y trabajos de investigación de futuros modelos. Opina que el coche no se ha valorado como objeto de, diseño frente a la adoración de lámparas y mesas. "La industria del coche se mueve en unos márgenes de diseño muy concretos, de ahí el gran parecido de los modelos".

La evolución en las formas de un objeto que contiene unas 8.000 piezas, donde se aplica uno de los diseños más avanzados, va unida al desarrollo de la industria y su tecnología.

Cambios

En otros campos del diseño industrial, sobre todo mobiliario, iluminación y electrodomésticos, las relaciones entre los diseñadores y la industria española han cambiado radicalmente en los últimos años. Josep Lluscá, de 39 años, sitúa el cambio en las expectativas de la entrada de España en la Comunidad Europea, cuando los empresarios entendieron que las copias de ferias extranjeras no podían competir con la llegada de los productos auténticos. "Los empresarios descubrieron que era muy útil el trabajo de los diseñadores, que ahorraban dinero en moldes, viajes y experiencias fallidas". Frente a una experiencia negativa anterior, "cuando trabajaba con empresas que estaban en pañales", considera muy positiva su actual relación. "Los empresarios ya no piensan en la tía María".

Lluscá siente una verdadera emoción ante una lámpara que una la belleza y la eficacia; más emoción que frente, a una escultura de Calder. Rechaza esas "caricaturas de muebles, inútiles, posmodernos", que no cumplen una serie de requisitos formales y un componente funcional.

El caso de Vicent Martínez, de 38 años, es sintomático de la evolución. Tras una larga experiencia como diseñador crea su propia fábrica en Valencia en 1980, con 27 operarios y con un 30% de su producción exportada a países de la CE y próximamente a Estados Unidos. Considera que en la actualidad, tras un

El coche entra en el museo

tiempo de desconocimiento mutuo, se ha creado una expectativa muy favorable en Europa, y es un momento crucial. "Lo que viene es duro, hay que continuar y consolidar". Como problemas pendientes destaca, como empresaric, la falta de un respaldo oficial, a pesar del "esfuerzo brutal" que han significado las ferias del Sidi en España y en el extranjero, y, como diseñador, el establecer canales de diálogo suficientes con lac empresas.Transatlantic es un colectivo de Barcelona, formado en 1983 por Ramón Benedito, Lluís Morillas y Josep Puig, con especial dedicación al diseño experimental. Josep Puig confirma la explosión del diseño hace cuatro o cinco años con la incorporación de profesionales autodidactos y arquitectos al aumentar la demanda, de diseño. Apuesta por una normalización en la demanda de diseño, que va a significar la disminución del aspecto frívolo y de moda.

Alberto Liévore avisa sobre una posible euforia artificial cuando se insiste más en el sensacionalismo y vedetismo que en otros aspectos del diseño entendido como una cultura. "En el campo de las ideas no estamos tan mal; en la producción y calidad estamos por debajo de otros países europeos, como Italia, que inventó el diseño industrial. En su sistema de trabajo, cuando se trata de un encargo, es prioritario asumir la necesidad del cliente y dar una buena respuesta al problema.

Cataluña, con la Comunidad Valenciana, Madrid y País Vasco, es el mayor centro de diseño en España, con cuatro generaciones de profesionales, escuelas, organizaciones y unas instituciones, como la Asociación de Diseño Industrial-Fomento de Artes Decorativas (Adifad), cercanas a los 30 años de actividad.

Por este motivo, Fernando Amat, dueño de la tienda Vingon, de Barcelona, fundada en 1940 y con una sala de exposiciones desde 1970, con especial dedicación al diseño, recuerda que en Barcelona el diseño no se prescita como una moda, al estar arraigado y obtener muy buena respuesta por parte del público. Difrencia las exposiciones de proyectos, donde se iguala el interés del público hacia los autores extranjeros y españoles, y las muestras de productos terminados, que salvo algunos autores, como Oscar Tusquets, se prefieren los extranjeros. Opina que, debido a la uniformidad, ya no se puede hablar de un diseño específico de un país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 24 de octubre de 1987.

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