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El Papa critica el uso 'no cristiano" de la biogenética

Juan Pablo II, que ayer se despertó al son de Las mañanitas en San Antonio de Tejas, recorrió a primera hora de la mañana los 1.365 kilómetros que separan esa ciudad de Fénix. Allí, en la capital de Arizona, el Papa sugirió una interpretación en clave cristiana de la biogenética y criticó la aplicación deconocimientos científicos al margen de los principios católicos. En su quinta jornada de viaje por Estados Unidos lanzó una nueva condena contra el aborto y la eutanasia y utilizó la parábola del buen samaritano para decirles a los médicos católicos norteamericanos que trataran con sensibilidad a los enfermos del SIDA.

El controvertido y polémico documento del cardenal Joseph Ratzinger sobre el respeto a la vida humana y la dignidad de la procreación fue la guía que utilizó el Papa en su recorrido por el área del conocimiento científico aplicado a la medicina. En su mensaje, dirigido a los responsables de los 620 hospitales católicos existentes en EE UU, el Pontífice reafirmó el carácter "sagrado e inviolable de la transmisión de la vida humana por el acto procreativo dentro del matrimonio", por lo que condenaba indirectamente la fecundación in vitro. El "carácter sagrado de la vida" está en la línea defendida por la Iglesia, que considera la existencia de vida humana desde el momento mismo de la concepción hasta la muerte. Por este motivo, Wojtyla instó a los médicos a seguir en su labor como si se tratara de un trabajo eclesial.

El progreso científico

"Muchas veces, en años recientes, la Iglesia ha dirigido mensajes relacionados con los avances de la tecnología biomédica; no lo ha hecho para desalentar el progreso- científico o juzgar duramente a quien amplía las fronteras del conocimiento humano, sino para afirmar las verdades morales que deben guiar la aplicación de este conocimiento y destreza", manifestó Juan Pablo II. Por ello los responsables médicos deben anteponer sus principios católicos para cribar y dejar fuera de juego los conocimientos científicos que no se ajusten a la ética confesional.La actividad del Papa continuó ayer (esta madrugada, hora peninsular española) con un encuentro con los indios, mayoritariamente católicos, que se hallan reunidos durante estos días en la capital de Arizona. Se esperaba que los aborígenes de este país solicitasen el respaldo del Pontífice para mejorar las condiciones de su comunidad, que es una de las más marginadas de EE UU. Los responsables católicos de Fénix coordinaron los esfuerzos de aproximadamente 100 voluntarios que prepararon 11.000 bolsas de comida para que los nativos americanos pudieran asistir al encuentro con Juan Pablo II, quien debía recordar allí el ejemplo de la joven india Tekakwitha, beatificada en 1980.

La visita del Papa a Fénix tendrá menor resonancia -a pesar de las vallas publicitarias financiadas por la diócesis- que su estancia en San Antonio. En Arizona, un 14%. de la población es de religión católica, en contraste con las cifras muy superiores de Tejas. El ambiente festivo que vivió San Antonio era difícilmente repetible, a pesar de que las previsiones de afluencia de fieles no se cumplieron tampoco en esa ciudad tejana. De los 200.000 pases que el Gobierno federal facilitó a los mexicanos para que asistieron a los actos del Papa en San Antonio, sólo unos 70.000 fueron utilizados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de septiembre de 1987

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