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El Parlamento Europeo debate hoy en sesión de urgencia la catástrofe ecológica del Rin

El Parlamento Europeo celebrará hoy un debate urgente sobre la ola tóxica que padece el río Rin como resultado del incendio de un almacén de la empresa química Sandoz, en Basilea (Suiza). El desastre ecológico provocó ayer la reunión de los ministros de Medio Ambiente de los Estados ribereños del Rin y representantes de la Comunidad Europea, que estudiaron en Zúrich la situación provocada por la muerte de la mayor parte de la fauna y la flora del río. Esta reunión fue convocada urgentemente por el presidente federal suizo, Alphons Egli, que asume en su país las competencias de Interior y Medio Ambiente.

[La organización terrorista germanoccidental Fracción del Ejército Rojo (RAF) se atribuyó ayer en llamadas a diversos medios de comunicación suizos la autoría del incendio en los almacenes de Sandoz. Las autoridades suizas expresaron sus dudas de que la reivindicación sea auténtica].El ministro de Medio Ambiente de la República Federal de Alemania, Walter Wallmann, como representante del Estado más afectado por la contaminación tóxica de las aguas del Rin, declaró ayer en Bonn que el accidente en la nave del consorcio Sandoz obliga a adoptar con urgencia medidas de seguridad y controles homologados para la industria química y farmacéutica.

En la reunión de Zúrich se trataron también diversos aspectos sobre las responsabilidades e indemnizaciones y sobre coordinación entre países en caso de siniestro.

El incendio en la nave de Sandoz en Basilea se produjo el día 1 de noviembre. Gran parte del agua utilizada en la extinción del incendio se filtró al Rin. Las autoridades federales alemanas no dieron la alarma hasta varios días después, cuando se hizo patente la catástrofe al descubrirse sobre la superficie del Rin decenas de miles de anguilas y peces muertos. Tampoco las autoridades suizas reaccionaron a tiempo para tomar medidas que, en un principio, hubieran ayudado a paliar los efectos de las dos olas de agua envenenada que han bajado por el Rin y lo han convertido en un río virtualmente muerto, cuya recuperación llevará muchos años.

A medida que se ha ido conociendo la actuación de la compañía Sandoz ha ido en aumento la indignación de la población, que no sólo ha sufrido la pérdida de la vida en su mayor río, sino que además debe hacer frente a todo tipo de incomodidades derivadas de los cortes de su ministro de agua en las localidades que lo obtienen del Rin.

Informe

Según pudo saberse ayer, Sandoz cuenta desde 1981 con un estudio sobre los riesgos que entrañaba su almacén y la posibilidad de un envenenamiento similar al acaecido, que había sido redactado por una compañía de seguros suiza.

El partido de los verdes de la RFA recibió este informe y, tras comprobar su autenticidad, lo ha hecho público. En el informe confidencial se advierte sobre los peligros que concurren en la nave 956, la que se incendió el pasado día 1 de noviembre. Elaborado con el propósito de que Sandoz contratara un seguro, el informe señala que "un incendio en una de las naves podría traer consigo el escape de sustancias venenosas y productos tóxicos procedentes de la combustión".

El riesgo de incendio era considerado en el informe como "mediano". Los efectos del mismo, sin embargo, como "grandes". "En un incendio en una de las naves, productos explosivos, combustibles y venenosos, quedarían derramados al salirse de los recipientes de plástico y metal y acceder al Rin mezclados con el agua utilizada en la extinción", dice el texto. Pese a este informe, que concluyó con la negativa de Sandoz a contratar el seguro, la compañía farmacéutica no tomó medidas para hacer frente a los riesgos expuestos.

El director de Sandoz, Edgar Fazel, declaró el lunes: "Tenemos mala conciencia, y diría que este suceso nos ha conmocionado y abatido".

El accidente se consumó exactamente como lo habían previsto los expertos de la compañía de seguros, y los efectos no fueron aún más catastróficos al no romperse los recipientes que, conteniendo sodio, se hallaban junto a la nave siniestrada. De haber entrado el sodio en contacto con el agua, la catástrofe habría sido aún mayor y podría haber causado víctimas.

Sin embargo, la compañía Sandoz no ha sido la única culpable de que, tras años de esfuerzos humanos, técnicos y económicos por reducir la contaminación del gran río centroeuropeo, éste haya quedado por un período aún no previsible sin la mayor partede las especies que lo habitaban.

Ha sido confirmado que otra compañía farmacéutica, Ciba Geigy, expulsó al Rhin, desde una fábrica de Basilea, 400 litros de Atrazin, un herbicida de alta toxicidad.

No ha sido determinado aún con exactitud en qué medida las sustancias venenosas han penetrado en el subsuelo en las riberas meridionales del Rhin y si va a existir, por tanto, un riesgo a largo plazo para los pozos de donde se extrae el suministro de agua para la población, y si tendrá efectos nocivos para la fauna y la flora. Según un portavoz del Ministerio de Medio Ambiente de Renania Westfalia, el mayor problema no va a ser el del suministro del agua, sino la total destrucción de la microflora y la microfauna. "Los efectos biológicos a largo plazo son aún imprevisibles" señaló.

Síndrome Chernobil

La Federación de Industrias Químicas de la RFA se ha apresurado a anunciar inmediatas revisiones de los sistemas de control y seguridad en sus instalaciones. Está aún muy presente en la RFA la catástrofe de la central nuclear de Chernobil y la reacción de. amplios sectores de la población con iniciativas de protesta, que van desde la manifestación pacífica a actividades de sabotaje contra compañías explotadoras de centrales nucleares.

Con la hipersensibilidad de la población alemana hacia problemas del medio ambiente, las compañías químicas temen que surja un frente activista contra sus intereses y han criticado en el seno de su organización a Sandoz, que les ha hecho un flaquísimo favor con su esfuerzo de economizar en medidas de seguridad recomendadas en el citado informe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de noviembre de 1986

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