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UN SÍMBOLO DE LA HISTORIA DE LA ESCULTURA

El paso por España

F. H. La gran exposición presentada en Madrid y Barcelona en 1981, en torno a la figura y la obra de Henry Moore, se cuenta entre las mayores retrospectivas dedicadas internacionalmente a la personalidad creativa del célebre escultor británico. Con las 230 esculturas, 195 dibujos y 121 grabados presentados entre los palacios de Velázquez y Cristal y las áreas adyacentes de los jardines del, Retiro madrileño, la muestra, que luego fue trasladada a la Fundación Joan Miró de Barcelona, superaba incluso en número de obras a otras célebres antológicas de Moore durante los años setenta: tales como la del Forte di Belvedere de Florencia en 1972, (168 esculturas, 110 dibujos y 42 grabados), o la de la Orangerie des Tuilleries, (116 esculturas y 108 dibujos) y la Biblioteca Nacional (206 grabados) de París en 15,77. La exposición en España, coor ganizada por el Ministerio de Cultura, el British Council y la Fundación Henry Moore, pre sentaba una selección de piezas realizada conjuntamente por el comisario de la muestra, lan Baker, y el propio Henry Moore, selección en la que quedaban re flejados los períodos en que se divide la trayectoria del escultor, así como los temas recurrentes en su obra: Formas orgánicas, Figuras tensadas, Figuras reclinadas, Madre e hijo y otros. La relación de Moore con el Mediterráneo se conformó a partir de sus estancias en el sur de Francia y de su relación con Aimé Maeght. Henry Moore no sólo bebió de la vanguardia mediterránea sino que supo incorporar tales influjos a su aproximación a la expresividad de las masas y volúmenes. La presencia de sus obras en la Fundación Miró de Barcelona certificó ese ambiente mediterráneo que se respira en la osadía vanguardista de Moore.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de septiembre de 1986