Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
La violencia se extiende en el conflicto de Oriente Próximo

Reagan justifica el ataque israelí y afirma que el objetivo está bien elegido

El presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, dijo ayer que Israel tiene derecho a responder a los actos terroristas contra sus ciudadanos y consideró que en el ataque contra el cuartel general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Túnez había sido elegido el objetivo correcto. Pese a todo, la diplomacia norteamericana en Oriente Próximo y los esfuerzos del rey Hussein de Jordania por abrir una negociación de paz con Israel han sufrido con esta acción un duro golpe, según la interpretación más extendida en Washington. La noticia se produce cuando el monarca jordano se encuentra en visita oricial en Washington y 24 horas después de que Reagan arirmara que las negociaciones directas árabes con Israel podrían comenzar antes de finales de año.El presidente Reagan reconoció el derecho, de Israel a tomar represalias "siempre y cuando encuentren a los verdaderos responsables". Preguntado si esto había sido así en el ataque contra Túnez, Reagan contestó: "Yo siempre he tenido gran confianza en la capacidad de su servicio de espionaje". El departamento de Estado, por su parte, negó que Estados Unidos hubiera prestado ayuda a los cazabombarderos israelíes, de fabricación norteamericana, para volar hasta Túnez y regresar a sus bases. Por su parte, Larry Speakes, portavoz de la Casa Blanca, afirmó que Israel no había informado previamente a Washington de su intención de realizar el ataque de ayer.

Washington no quiso calificar el efecto que el incidente pueda tener en el proceso de paz. Un portavoz de la Administración reiteró: "Continuamos trabajando en el proceso de paz en Oriente Próximo", a pesar de los obstáculos que suponen para el mismo hechos como el de ayer.

Para algunos observadores, la reacción norteamericana puede ser entendida por el Gobierno de coalición israelí como una luz verde para golpear también en Jordania, país al que Israel acusa de servir de base para ataques terroristas palestinos contra Israel. La Administración de Reagan se negó a comentar ayer esta posibilidad, sugerida abiertamente por el ministro Ariel Sharon. Los portavoces del Gobierno tampoco quisieron pronunciarse sobre la posibilidad de que Estados Unidos limite la utilización de los aviones norteamericanos de que dispone la fuerza aérea israelí, si entiende que ayer no fueron empleados en autodefensa.

En realidad, el ataque está dirigido también en cierta medida contra Reagan y su apoyo al plan de paz jordano-egipcio, y arruina las perspectivas creadas por las visitas a Washington de Hosni Mubarak la pasadasemana, y ahora Hussein, afirmó a EL PAIS un analista árabe. "Los cohetes han caído también sobre la Casa Blanca" explicó ayer el corresponsal en Washington del diario egipcio Al Ahram. La acción israelí pone, asimismo, en peligro al régimen tunecino, un firme aliado de EE UU en el norte de África, que atravesaba ya serios problemas cara a la sucesión del viejo líder, Habib Burguiba, El departamento de Estado se negó a comentar si se considera el ataque una violación de la soberanía de Túnez. Recientemente, EE UU condenó enérgicamente el simple sobrevuelo sin ningún tipo de ataque, de dos aviones libios por territorio tunecino.

Fuentes diplomáticas dijeron que las ya escasas posibilidades de una negociación directa entre Israel y los árabes, a través de una delegación de jordanos y palestinos, han quedado reducidas al mínimo con el audaz ataque de la aviación israelí. "Después de esto", afirmó un funcionario del departamento de Estado, "parece muy difícil que Jordania se atreva a negociar con Israel". El ataque se realiza cuando Hussein acaba de afirmar en las Naciones Unidas y en Washington que "está preparado para negociar bajo los auspicios apropiados con el Gobierno de Israel, rápida y directamente, en el contexto de las resoluciones 242 y 338 del Consejo de Seguridad".

La represalia israelí se produce contra una de las partes claves de la negociación, la Organiz-ación para la Liberación de Palestina, cuyo compromiso de reconocimiento de Israel a cambio del territorio perdido por los árabes en la guerra de 1967 afirma tener Hussein. El monarca hachemíta ha ido lo más lejos posible en un entorno árabe, que ve aún con hostilidad su plan de paz, y una OLP dividida sobre el mismo. Hussein condenó el terrorismo tras su entrevista en EE UU, el lunes, con el presidente Reagan. Hasta ahoraIsrael había solicitado un compromiso Jordano de no beligerancia, previo a la apertura de negociaciones.

"Estamos preparados", explicó el rey de Jordania, "a unirnos a todas las partes en la consecución de un acuerdo negociado en un clima libre de beligerancia y actos hostiles". La noticia del ataque contra la OLP en Tunicia, que para Israel es una respuesta a actos terroristas previos de los palestinos, nos ayuda a crear un ambiente de paz previo a cualquier negociación. El proceso de paz continúa, sin embargo, estancado en dos puntos: la cobertura internacional para el mismo que reclama Hussein, y que significaría una conferencia internacional con participación soviética, y la negativa norteamericana a entrevistarse con una delegación conjunta, de la que formen parte, miembros de la OLP. Washington sigue entendiendo que esto significaría un reconocimiento previo de la OLP.

Hussein mantuvo ayer entrevistas en el Congreso, donde ha sido mal recibido el anuncio de Reagan de vender a Jordania equipo militar, fundamentalmente de defensa aérea, por valor de 1.900 millones de dólares. La Administración norteamericana considera necesa ria la Venta a Hussein de 40 F-20 o F-16 y misiles tierra-aire, para de mostrar el apoyo "sin ambigüedades" de Estados Unidos a la iniciativa de paz de Jordania. Se trata de enviar un "poderoso mensaje", dijo Reagan, de apoyo político norteamericano a una iniciativa valiente y suministrar a Jordania una defensa aérea adecuada contra los ataques por "los adversarios de la paz". Todo ello, explicó el presidente, sin detrimento del compromiso norteamericano "de mantener la decisiva ventaja militar israelí sobre cualquier combinación de potenciales adversarios".

Ronald Reagan ha asumido también un cierto riesgo político con el anuncio de que venderá armas avanzadas a Jordania. Pero el presidente ha concluido que Hussein necesita el estímulo que supone este material,para desatascar el encallado proceso de paz. Washington no quiere que se repita lo ocurrido recientemente con Arabia Saudí, que ante la reticencia norteamericana para suministrarle aviones de combate ha decidido adquirir 72 Tornados en el Reino Unido. Este hecho supone una pérdida de confianza en EE UU por parte de un estratégico aliado norteamericano en Oriente Próximo. Hussein ha anunciado que si no consigue los aviones y misiles que solicita en este país acudirá a la Unión Soviética.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de octubre de 1985