La oposición chilena logra un amplio acuerdo político para recuperar la democracia

Un acuerdo político de unidad para la transición a la democracia lograron por primera vez en Chile los principales partidos de la oposición al régimen del presidente Augusto Pinochet, desde la derecha no pinochetista a la izquierda no comunista. El acuerdo, logrado tras un mes de discusiones amparadas por la Iglesia católica, pide un plebiscito -aunque sin señalar fecha- para iniciar la transición a la democracia, la aprobación de una ley electoral para el presidente de la República y la elección de un Congreso con poderes constituyentes.

El documento, llamado Acuerdo Nacional para la Transición plena a la Democracia, fue entregado ayer al cardenal arzobispo de Santiago, Juan Francisco Fresno, quien había tomado la iniciativa de invitar a los representantes de la oposición para instarlos a Regar a un acuerdo mínimo.Entre los firmantes están, por la derecha, el Partido Nacional, la Derecha Republicana y la Unión Nacional, un grupo desligado recientemente del Gobierno; por el centro político, firmaron la Democracia Cristiana y el Partido Social Demócrata, y por la izquierda, suscribieron el acuerdo el Partido Radical, el Partido Socialista del ex ministro del Interior del presidente Salvador Allende, Carlos Brionos, y la Izquierda Cristiana.

No suscribieron el acuerdo el Partido Comunista, y sus aliados en el Movimiento Democráti co Popular (MDP) -socialistas de Clodomiro Almeyda y miristas-, los cuales no fueron invitados a las conversaciones.

Medidas inmediatas

El,acuerdo, calificado como 'histórico" por sus firmantes, consta de 10 folios y está dividido en tres partes. En la primera examina reformas constitucionales, la segunda traza un análisis de la situación económica y social y la tercera propone cinco medidas inmediatas. Éstas son: el restablecimiento de las libertades públicas, la autonomía de las universidades, el término del exilio, la devolución de la nacionalidad chilena a quienes el régimen militar se la quitó y la congelación del artículo 24 transitorio de la Constitución, que permite a Pinochet expulsar del país, relegar y detener hasta por 20 días a los opositores,_ entre otras atribuciones.

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El acuerdo exige también la apertura de registros electorales la legalización de los partidos políticos y la aprobación de una ley electoral queotorgue garantías para elegir un presidente de la República y un Parlamento con facultades para modificar la Constitución pinochetista. Los políticos firmantes pidieron para ello libertad de propaganda y acceso igualitario a los medios de comunicación.

Todos estos acuerdos serían ratíficados por un plebiscito con garantías. Los partidos firmantes agregan que, mientras el documento sea debatido, se mantendrán vinculados entre sí.

Acuerdo histórico

El cardenal Fresno, cuando recibió el documento, destacó el carácter unánime de los acuerdos. Según el arzobispo, el documento es "una respuesta al llamamiento a la reconciliación que formuló, la Iglesia católica".

Gabriel Valdés, presidente de la Democracia Cristiana y de la Alianza Democrática, declaró a El PAÍS: "Éste es un acto histórico, el más importante políticamente en los últimos 12 años, que ha puesto de acuerdo a todos los partidos democráticos en fijar criterios precisos sobre las normas constitucionales que deben regir la democracia que nosotros ansiamos, los planteamientos económicos y sociales para el duro período en que tengamos que recibir la herencia de la dictadura, y las medidas inmediatas para iniciar el proceso de transición, con el desmantelamiento del régimen de excepción y represión".

Según Valdés, el arco de los firmantes es tan importante que "el Gobierno sabe hoy que está aislado". Agregó el líder opositor que no tendría "ningún inconveniente" si el Partido Comunista quiere firmar el documento.

Luis Maira, secretario general de la Izquierda Cristiana, un grupo que se escindió de la Democracia Cristiana para formar parte del Gobierno del ex presidente Allend e, también calificó este acuerdo como el más importante de los últimos 12 años. «Es la primera vez que se logra la firma de adhesión de todos los sectores. Se está restableciendo el consenso entre las fuerzas políticas, un requisito indispensable para alcanzar la recuperación de la democracia", dijo Maira, uno de los tres redactores del texto final.

El acuerdo quedó abierto para la firma de otros partidos. Aunque no se estableció un plazo para el retorno a la democracia, la oposición quedó a la espera de la respuesta del Gobierno de Pinochet ante la propuesta más unificada que ha logrado presentar en 12 años, con el importante respaldo de la Iglesia católica.

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