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Las superpotencias reanudan el diálogo

Un triple frente negociador

George Shultz y Andrei Gromiko tienen ante sí tres grandes temas de negociación estrechamente interrelacionados. Cómo y dónde discutir sobre ellos es el principal objetivo de sus entrevistas.-Armas nucleares estratégicas: misiles de más de 5.000 kilómetros de alcance instalados en tierra o en submarinos y bombarderos de gran autonomía de vuelo. Este tipo de armas, consideradas como las más desestabilizadoras, fue objeto de un acuerdo (SALT 1) y de un semiacuerdo (SALT 2).

En 1982 las conversaciones fueron rebautizadas como START, pero se rompieron en diciembre de 1983 sin resultados. Los negociadores habituales son Edward Rowny, del lado norteamericano, y Víctor Karpov del soviético.

La Unión Soviética tiene en proyecto una nueva versión de sus bombarderos Bear; y Estados Unidos, la sustitución de los B-52 por el novísimo B-I. En conjunto se estima que existe un equilibrio, aunque Washington asegura que Moscú posee más lanzadores.

-Armas nucleares de alcance intermedio: También conocidas como euromisiles o INF. Por parte occidental habrá 572 misiles de crucero y Pershing 2; por parte soviética hay ya más de 300 S S-20.

Las primeras negociaciones se iniciaron en Ginebra en 1982 con Yuli Kvitzinsky y Paul Nitze, pero se rompieron en 1983 al llegar los primeros misiles de crucero al Reino Unido e Italia. Los europeos están muy interesados en lograr una reducción notable.

-Guerra de las galaxias: Tiene dos aspectos básicos: cómo destruir los satélites de observación, alarma y uso militar del enemigo (programa ASAT) y cómo impedir que lleguen a sus objetivos los misiles nucleares del oponente. La última parte se conoce también como Iniciativa de Defensa Estratégica (SID) y fue anunciada por primera vez en marzo de 1983 por el propio presidente Ronald Reagan.

Las armas para impedir que lleguen los misiles enemigos están reguladas por el tratado ABM, firmado en 1972, pero nada impide en dicho acuerdo la investigación. Eso es precisamente lo que desea Reagan, y para lo que está dispuesto a destinar 26.000 millones de dólares en los próximos cinco años. Una vez puesto a punto el sistema, Estados Unidos y la Unión Soviética tendrían que renegociar el ABM. Sin embargo, este nuevo tipo de armamento no podría entrar en funcionamiento, en el mejor de los casos, hasta mediada la década de los noventa.

11 acuerdos

Desde 1959, en que se firmó el Tratado del Antártico, por el que Estados Unidos y la Unión Soviética se comprometían a impedir el uso militar de dicha región del globo, las dos superpotencias han firmado 11 acuerdos, excluidas las SALT 2, que no ratificó el Senado norteamericano. Entre ellos destacan, aparte de los ya citados, los relativos a la línea caliente entre Washington y Moscú; limitación de pruebas nucleares; prohibición de instalar armas de destrucción masiva en el espacio; no proliferación de armas nucleares; control de armas en el fondo marino; y prohibición de desarrollar, producir y almacenar armas biológicas y tóxicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de enero de 1985