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El doctor guerrillero

El doctor Carlos Toledo Plata médico de profesión, de 51 años de edad, había aceptado el mes pasado el cargo de jefe de traumatología del hospital San Juan de Dios de Bucaramanga para dar ejemplo a sus compañeros del M-19 de la necesidad de abandonar la clan destinidad y empezar a desempeñar actividades legales. En cinco años, Carlos Toledo Plata ha pasado de ser el hombre más buscado de Colombia -en 1979 se llegó a ofrecer por él 20 millones de pesetas como recompensa- a convertirse en un furioso defensor de la paz y del diálogo.Toledo Plata ha compaginado el fusil con el bisturí en las montañas del suroeste de Colombia, donde durante años repartió ideología revolucionaria y medicinas entre los guerrilleros del M-19. En 1979, mientras navegaba con una columna de este grupo por el río Mira, se encontró con el Ejército. Los guerrilleros tuvieron que huir a Ecuador para salvar la vida, pero el Gobierno ecuatoriano devolvió los rebeldes a Bogotá. Beneficiado, como su compañero Álvaro Fayad, por la amnistía decretada en 1982 por el presidente Belisario Betancur, se convirtió en el único de los dirigentes guerrilleros permanentemente expuesto a la actividad normal.

Toledo Plata fue concejal y diputado como representante de la Alianza Nacional Popular, (ANAPO), movimiento izquierdista de donde surgieron muchos integrantes de la guerrilla. Abandonó su escaño tras anunciar, mediante una carta, su pertenencia al M-19.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de agosto de 1984