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Angel María de Lera, el novelista defensor de los escritores, será enterrado hoy en el cementerio civil de Madrid

Ángel María de Lera, autor de una veintena de novelas encuadradas en un estilo realista tradicional y defensor de los derechos sociales del escritor al frente de la Asociación Colegial de Escritores, de la que fue fundador, será enterrado hoy en el cementerio civil de Madrid. Internado a principios de julio en el Hospital Provincial por causa de una metástasis ósea, falleció en la madrugada de ayer a los 72 años de edad. La capilla ardiente estará instalada hasta las 12.45 horas de hoy en el Hospital Provincial, de donde saldrá el cortejo fúnebre. En 1967 ganó el premio Planeta con su novela Las últimas banderas, en la que refleja la guerra civil española.

El escritor Ángel María de Lera falleció a las tres de la madrugada de ayer, a los 72 años de edad, a causa de un paro cardiaco, tras una larga enfermedad ósea, en el Hospital Provincial de Madrid. Había sido ingresado a principios de julio por una metástasis ósea no localizada. La capilla ardiente permanecerá instalada en el Hospital Provincial hasta las 12.45 horas de hoy, en que se pondrá en marcha el cortejo fúnebre hacia el cementerio civil de Madrid, donde será inhumado por deseo propio del escritor.El autor de Las últimas banderas, que había donado recientemente 15.000 volúmenes de su biblioteca al pueblo murciano de Águilas, deja viuda y dos hijos. Radio Nacional de España emitirá en octubre una novela-serial inacabada, que bajo el título La visita inesperada le había sido encargada para los programas Las mañanas de Radio 1 y Directo, directo.

"Como presidente de la Asociación Colegial de Escritores -de la que también fue fundador-, Ángel María de Lera ha sido el escritor que más se ha preocupado de los escritores", según Jesús Torbado, quien participó con una ponencia en el último congreso de la Asociación, celebrado en Sigüenza, Guadalajara, dedicado a la defensa de los derechos de autor. A Lera le afectaba profundamente la vida de los escritores viejos que estaban en la miseria. "Metiéndose en todas partes, incordiando, logró crear una mutualidad de escritores. Todos los autores debemos estarle agradecidos".

La defensa de la propiedad intelectual y de los derechos de autor fue el caballo de batalla del escritor nacido en Baides (Guadalajara) el 7 de mayo de 1912. En palabras de Juan José Alonso Millán, presidente de la Sociedad General de Autores de España (SGAE), la postura contraria de Lera a la ley de propiedad intelectual se modificó posteriormente, aceptando el proyecto que está a punto de discutirse en el Parlamento. Para Millán la coincidencia era absoluta entre los fines de la Asociación de Escritories y la SGAE, una coincidencia afectiva".

Lera había propuesto que las obras de dominio público no se convirtieran en realidad en obras de dominio de los editores. Para ello pedía que un 2% de los beneficios obtenidos con la publicación de obras como El Quijote revirtieran en la mutualidad de escritores.

'Un hombre ejemplar'

Para el novelista Jesús Torbado, Lera era "un hombre ejemplar. No hay nadie que haya trabajado tanto por los escritores desprotegidos como él. Veía que solamente si los escritores se asociaban serían fuertes. Quizá ello proviene de su antigua actividad como sindicalista". Son opiniones que comparte el historiador y amigo del fallecido, Eduardo de Guzmán, quien recuerda cómo hace años y con un grupo pequeño consiguió que se reconociera la Seguridad Social de los autores."Un buen novelista", resume el escritor Jesús Fernández Santos, que recuerda con especial afecto Los clarines del miedo. "Me parece un libro excelente, muy bien llevado". Pero la mayoría de los autores consultados se refieren a la calidad humana de Lera.

José Luis Castillo Puche confesó impresionado que "era siempre un muchacho muy soñador. Por eso me duele tanto su muerte. La entrega generosa que ha hecho a los demás a mí me parece admirable". Frente al carácter individualista, disolvente del escritor, Ángel María de Lera es un ejemplar único.

"Era muy celoso de la participación y de la asociación. Era un escritor con un celo profesional muy grande, que provenía de su sensibilidad y vocación política", señaló Puche.

El pueblo de Águilas, en Murcia, donde el escritor acostumbraba a pasar temporadas de reposo y de escritura, esperaba su restablecimiento para descubrir la placa que daba su nombre a una calle de la localidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 1984