José María Gabriel y Galán contará con un museo en la casa de su pueblo natal, en Guijo de Granadilla

Al filo del 80 aniversario de su fallecimiento, José María Gabriel y Galán tendrá un museo en Guijo de Granadilla, el pequeño pueblo cacereño donde vivió y murió. Pero no sólo se quiere rendir homenaje al poeta concentrando recuerdos y salvando de su actual estado de ruina la casa en la que pasó sus últimos años. También se intenta recuperar parte de su obra inédita, en alguna medida en manos de personas ligadas al ejercicio del sacerdocio, que, por métodos no muy claros, consiguieron acumular un material original del que no quieren desprenderse fácilmente.

"A los cuatro años yo recité una poesía ante su viuda, doña Desideria. Sus hijos me regalaron las obras completas de Gabriel y Galán. Años después, por las noches, tras las faenas del campo y bajo la luz de un candil, copié parte de sus obras inéditas gracias a un cuaderno manuscrito que me dejó el que entonces era apoderado de la familia".Con estos antecedentes resulta normal el entusiasmo que por el poeta demuestra Tomás Rodrigo, alcalde de Guijo de Granadilla, quien, nada más acceder al sillón municipal, se propuso la recuperación de la vieja casa: "Hacer allí un museo me pareció oportuno. La corporación aceptó la idea, al igual que los herederos del poeta, sus nietos. El presidente de la Diputación Provincial de Cáceres también se mostró en magnífica disposición, e inmediatamente ordenó la puesta en marcha del proyecto".

Situada en la pequeña plaza mayor del pueblo, orientada hacia el paisaje jurdano y enfrente mismo de la estatuta del poeta, la vivienda, de características sencillas, consta de dos plantas, de las que sobresale una balconada, que aún conserva unos frescos con motivos de caza. Habitaciones pequeñas, que contrastan con una amplia cocina, y un patio de recreo. Hay todavía recuerdos de Gabriel y Galán: una cartuchera, la cama donde dicen que murió y la mesa de pizarra sobre la que trabajaba y en la que, en su agonía, cuenta Pedro de Lorenzo, escribió a la Pardo Bazán: "Tengo 34 años y a escribir coplas dedico el tiempo que puedo robar a mis tareas del campo...".

"Esta casa no se habita desde hace más de 30 años" comenta Germán García, funcionario del ayuntamiento y entusiasta del poeta campesino, quien hace de cicerone en una vivienda abandonada a la que ya han llegado los primeros obreros, "que proceden a la tarea de limpieza, preparando lo que será el museo"

Unos cántaros de agua siguen situados en el patio de entrada, "lugar donde el poeta hizo muchas veces de hombre bueno", porque, como dice Santos Nicolás, concejal de Cultura, "una de Sus virtudes fue la de intentar acercarnos a todos. Unió a muchos matrimonios con problemas. ¿Política?... No se dedicó a ella, ni siquiera fue concejal. Más bien actuaba como asesor. No le gustaba la política. Se refería a ella hablando de la cizaña, del mal de la sociedad'.

Hijo de padres labradores, llega al pueblo después de recorrer varias escuelas, pero Santos Nicolás desmiente que ejerciera de maestro: "Aquí se dedicó exclusivamente a las tareas del campo, trabajando con un tío suyo, con una de cuyas sobrinas, Desideria, contrajo matrimonio en 1898, en Plasencia"`.

Al calor de la lumbre

"Como decía el poeta... siguesiendo frase empleada en el lenguaje cotidiano de Guijo de Granadilla. Los viejos mantienen sus poemas en tradición oral, mientras que los jóvenes se desentienden. Así y todo, aún es corriente que en invierno la madre haga leer a sus hijos poesías de Gabriel y Galán. Hace poco una se ñora de 95 años, en una fiesta popular, recitó completa El ama", señala satisfecho el alcalde, quien, junto con el concejal de Cultura, lamenta el expolio sufrido por la obra inédita.

"Con el pretexto de que se iban a hacer grandes publicaciones en- su honor, un tal Antolín Gutiérrez, secretario de cámara del obispo de Coria-Cáceres, tomó de la biblioteca de la viuda un cuaderno manuscrito, cartas y otros objetos. Desaparecido el obispo, su secretario regresa a Valladolid, donde muere. Sus dos hermanas, sabiendo de la importancia de aquel material, lo vendieron a un canónigo de Sevilla, y a la muerte de éste lo adquiere el actual carionigo-archivero de la diócesis de Coria-Cáceres, Teodoro Fernández", cuenta Santos Nicolás, leyendo estos datos de unas anotaciones que figuran en una libreta.

"Ese cuaderno de poemas inéditos que yo copié a la luz de un candil también se ha perdido", dice el alcade; `un sacerdote, José María Moreno, me lo pidió para no sé qué trabajo sobre el poeta. Pero se marchó de aquí llevándose mis anotaciones".

"Mi padre me ha contado", señala Santos Nicolás, "que en cierta ocasión, en Cáceres, formando parte del jurado de un concurso poético, encontró una obra inédita de Gabriel y Galán, que firmaba otra persona. Él la conocía bien porque había leído el poema en el cuaderno manuscrito que la viuda conservaba antes de entregárselo al sacerdote. Le advirtió al concursante de la situación y éste se avergonzó".

Las obras completas de Gabriel y Galán no están, pues, completas, aunque en México haya aparecido una nueva edición. Varios manuscritos circulan por ahí, algunos en paradgros conocidos. Intentar recuperar esos trabajos y abrir el museo son dos objetivos que persigue Guijo de Granadilla.

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Sobre la firma

Juan Carlos Sanz

Es el corresponsal para el Magreb. Antes lo fue en Jerusalén durante siete años y, previamente, ejerció como jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Autónoma de Madrid.

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