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Reacciones a la escalada terrorista de ETA

ETAm reivindica la muerte de Cándido Cuña, enterrado ayer en Rentería

Cuatro años después de su primer atentado contra Cándido Cuña, la organización terrorista ETA Militar se ha declarado autora de la muerte del panadero, ocurrida el pasado miércoles en Rentería. El delegado del Gobierno en Euskadi, Ramón Jáuregui, presidió ayer, junto a familiares de la víctima, las honras fúnebres en su memoria, en la parroquia de la localidad guipuzcoana, repleta de asistentes.ETAm, que en abril de 1979 reivindicó el atentado en el que resultó gravemente herido Cándido Cuña, se responsabilizó ayer de la muerte del panadero, en una llamada telefónica a una emisora de radio bilbaína. En su reivindicación , ETAm repitió las mismas acusaciones de "esquirol" y "confidente de la policía" vertidas cuatro años antes contra su víctima.

Efectivos policial es mantuvieron ayer una intensa vigilancia en las calles de Rentería. El público congregado en la plaza de la localidad siguió la ceremonia, que contó con la presencia del gobernador militar de Guipúzcoa; el secretario general del PSOE de Euskadi, Txiki Benegas; representantes del ayuntamiento de la población y partidos políticos vascos.

Por acuerdo del PSE-PSOE, PNV y EE, el Ayuntamiento de Rentería, que preside el socialista José María Gurrutxaga, había llamado a la población a expresar su condena del asesinato de Cándido Cuña, participando en la ceremonia celebrada en su memoria. En dicha convocatoria, adoptada en ausencia de los corporativos de Herri Batasuna, la corporación municipal expresaba la confianza de que "el miedo no podrá apagar las voces de tanto renteriano que clama contra la violencia asesina".

ETAm se ha responsabilizado, asimismo, de las explosiones ocurridas en la madrugada de ayer en un puesto de la Guardia Civil y en dos entidades bancarias vizcaínas. A las 2.30 horas, estallaba el primero de los artefactos, junto a un puesto de vigilancia del citado cuerpo situado en la empresa Plastinor, próxima al canal de Deusto. Media hora después estallaban sendos artefactos en las sucursales de los bancos Bilbao y Vizcaya, en las , localidades de Yurre y Villaro, respectivamente, con unas pérdidas totales evaluadas en seis millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de octubre de 1983