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El actor y pintor Ocaña murió en Sevilla víctima de una hepatitis

El artista será enterrado hoy en Cantillana (Sevilla)

Ocaña, pintor y actor sevillano afincado en Barcelona, falleció en la madrugada de ayer en la residencia sanitaria García Morato, en la capital andaluza, víctima de una hepatitis, que se le había recrudecido en las últimas semanas como consecuencia de un accidente en el que sufrió diversas quemaduras. El cadáver de Ocaña será enterrado esta tarde en el cementerio de su pueblo natal, Cantillana. Con Ocaña desaparece como ha dicho el actor Enric Majó, "el espíritu del 75 que transformó las Ramblas de Barcelona en un espacio de libertad".

José Pérez Ocaña, de 36 años, había desarrollado prácticamente toda su vida artística en ambientes homosexuales de Barcelona, donde vivía desde hace más de 15 años. No obstante, pasaba largas temporadas en el pueblo sevillano en el que nació, residiendo en el domicilio de su madre y hermana. Precisamente durante una de estas estancias en Cantillana sobrevendría el accidente que aceleró su muerte.Ocaña se había disfrazado de sol el pasado 23 de agosto para participar en una fiesta de la juventud de Cantillana que él mismo había organizado. Una de las bengalas que llevaba adosadas al cuerpo se prendió y el actor sufrió quemaduras de carácter grave que obligaron a su hospitalización en la unidad de quemados de la residencia García Morato, en Sevilla. Aunque las quemaduras fueron curando progresivamente, el debilitamiento general de su organismo provocó un recrudecimiento de su antigua hepatitis que, finalmente, ha sido la causa de su muerte.

La noticia del fallecimiento de Ocaña, que fue conocida a primeras horas de la mañana de ayer, provocó un fuerte impacto en Cantillana y en los ambientes artísticos en los que desarrollaba su actividad en Barcelona, que habían estado pendientes de su evolución a lo largó de las tres semanas en que permaneció hospitalizado, mediante el envío de numerosas cartas y ramos de flores.

Para mañana estaba prevista en la galería Joan de Serrallonga de Barcelona la inauguración de una muestra en la que Ocaña iba a ex poner conjuntamente con Cañete, Emilia Castañeda y Piñón. Las siete obras de Ocaña destinadas a esta exposición serán sustituídas por un autorretrato y serán destinadas a otra muestra posterior de dicada exclusivamente al pintor y actor.

La muerte de Ocaña ha producido consternación en Barcelona. Uno de sus amigos y persona que mejor le conocía, el actor Enric Majó, ha dicho que su desaparición supone "una especie de muerte del espíritu del 75, que se adueñó de Barcelona y que transformó las Ramblas en un espacio maravilloso de libertad y del que ya no queda nada".

Como pintor, fundamentalmente de vírgenes andaluzas y de altares, realizó varias exposiciones que fueron calificadas muy próximas a lo naïf. Como militante homosexual luchó por defender esta condición en unos momentos nada fáciles cuando comenzaba la transformación política y social y el tema gay no era, tolerado.

En 1978 Ocaña protagonizó una de las pocas películas españolas que se ha hecho sobre el tema de la homosexualidad. Bajo las órdenes del director Ventura Pons rodó Ocaña, retrato intermitente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de septiembre de 1983