Moderación hacia Moscú
El discurso moderado pronunciado ayer por el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, confirma su preocupación de distender las relaciones con la Unión Soviética, a medida que se aproxima la campaña para las elecciones norteamericanas del próximo año.Las palabras del presidente ante los ex combatientes fueron tan poco agresivas con relación a la URSS que los observadores diplomáticos occidentales llegan a ver en ello, incluso, una nueva señal de que pueda realizarse la cumbre Reagan-Andropov antes de las elecciones de 1984.
La moderación de Reagan es aún más notable si se tiene en cuenta que la Legión Americana proporciona habitualmente a los presidentes norteamericanos un auditorio ideal para alocuciones de contenido fuertemente patriótico, con exhibición de duros principios en política exterior.
Con excepción de la alusión al apoyo que la URSS brinda en estos momentos a la intervención libia en Chad, el presidente ha olvidado diatribas anteriores contra los oscuros designios del Kremlin a lo ancho del mundo.
Esta inesperada reserva en la retórica de Reagan se produce tras múltiples y recientes señales de normalización progresiva de las relaciones entre las dos superpotencias.
En la Casa Blanca no niegan que el presidente, sin que haya cambiado de opinión sobre la URSS y el comunismo, no vería con disgusto que se alejara el fantasma de una guerra nuclear que los demócratas manejan de cara a las elecciones.


























































