Dos muertos por la policía en Santiago de hile durante la jornada de protesta contra el régimen del general Pinochet

La jornada de protesta civil organizada el miércoles en Chile contra el régimen del general Pinochet por la confederación de sindicatos de los mineros del cobre se ha saldado con dos muertos, numerosos heridos y más de 5% detenciones, según fuentes oficiosas de la capital chilena. Testigos presenciales han relatado cómo la policía dio muerte a balazos a dos jóvenes en un barrio periférico de Santiago, donde se producían enfrentamientos entre varios centenares de manifestantes, que habían incendiado neumáticos y otros objetos combustibles, y las fuerzas de orden público.

Las dos víctimas, un escolar de 15 años, Víctor René Rodríguez Celis, y un comerciante de 21, Andrés Fuentes Sepúlveda, no participaban en las manifestaciones. El primero atravesaba una calle para comprar pan y recibió un balazo en el corazón, disparado por agentes que se creyeron atacados por manifestantes.El segundo, han contado los testigos, recibió un disparo en la cabeza ante la puerta de su casa, en el barrio de la Victoria.

Aparte los dos muertos, numerosas personas resultaron heridas en la jornada de protesta, pero era imposible en los hospitales de Santiago conocer su número exacto, su identidad o su gravedad. Un niño, de otra parte, resultó herido en Pudahuel, cerca de la capital, por el impacto de un cable de alta tensión derribado por una explosión.

Según las informaciones difundidas por el jefe de los carabineros, alrededor de 550 personas han sido arrestadas en la jornada, un día sin precedentes en Chile desde la cruenta toma del poder, por los militares en 1973.

En la capital se produjeron 350 detenciones, entre ellas las del sacerdote católico Luis Valenzuela y 34 seminaristas, y el resto se efectuó en diferentes lugares del país Los religiosos, claretianos y oblatos en su mayoría, fueron puestos en libertad poco después.

Según la legislación vigente pueden ser llevados ante los tribunales ordinarios o los militares, o detenidos en secreto sin proceso ante estas mismas instancias judiciales.

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La versión de los sindicatos asegura que la jornada se desarrolló pacíficamente por parte de los manifestantes, tanto en la capital y sus suburbios como en los restantes centros industriales del país andino. El trabajo se realizó en todas partes en forma lenta, incluidos los comercios, y hubo cortes de energía eléctrica y conciertos de bocinas y cacerolas.

Los primeros incidentes se produjeron frente al Palacio de Justicia y en los alrededores del campus universitario, donde la policía utilizó granadas lacrimógenas. Tras una tarde de relativa calma, a partir de las 11 de la noche se reprodujeron los desórdenes.

Numerosos manifestantes se dirigieron en filas cerradas hacia el palacio de la Moneda, sede de la presidencia de la República, el Ministerio de Defensa y la Dirección General de los Carabineros.

Se produjeron entonces choques de gran violencia, y sólo al amanecer del jueves la policía pudo retomar el control de la situación.

Las organizaciones sindicales consideran un éxito los resultados de la jornada de lucha, que, en palabras del presidente de los trabajadores del cobre, Rodolfo Seguel, "constituye sólo una primera etapa en el camino de la liberación to tal" del pueblo chileno y "será seguida de otras jornadas de la mis ma intensidad". "El Gobierno de berá contar en adelante con los trabajadores", ha dicho Eduardo Ríos, líder de la Unión Democrática de Trabajadores.

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