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Policías que simularon ser clientes descubrieron la venta de jamones putrefactos

La venta de jamones putrefactos para el consumo humano, presuntamente realizada en un almacén de la avenida de San Diego, fue puesta en evidencia por inspectores de policía que se hicieron pasar por clientes y compraron el género que ofrecía el establecimiento denunciado, según informaron ayer fuentes de la Jefatura Superior de Madrid. En relación con este caso de distribución de jamones en mal estado (véase EL PAÍS de ayer), han sido detenidos Eugenio Morán, de 46 años, propietario del almacén, y su empleado José González García, de 37, encargado del establecimiento. Los jamones incautados son en total 10.000, lo que supera el cálculo de 7.000 manejado inicialmente. El género quedó a disposición del juez de guardia, que ordenó precintar el almacén. El Laboratorio Municipal examinó muestras de siete piezas y todas ellas resultaron no ser aptas para el consumo humano.Las investigaciones fueron realizadas por inspectores de la comisaría de Chamberí, a la que habían llegado noticias sobre la venta de productos en mal estado. Los jamones putrefactos se encontraban en cuatro dependencias diferentes, todos ellos contiguos y propiedad de Eugenio Morán. En un supermercado unido al almacén había 1.500 jamones; en una cámara frigorífica, más de 8.000; en tres habitaciones comunicadas entre si se encontraban varios cientos; y el resto fue hallado en el bar del que es dueño el detenido. Las piezas de la cámara frigorífica, según informó la policía, desprendían un nauseabundo olor y estaban llenas de moho. La muestra, enviada al Laboratorio Municipal incluía jamones de todas las dependencias propiedad del acusado. Eugenio Morán compró los jamones a 30 pesetas el kilogramo y los vendía a ún precio que oscilaba entre 200 y 500 pesetas el kilo.

Morán ha argumentado en su defensa que el jamón era vendido a personas que luego lo destinaban a alimento de animales domésticos. Los dos detenidos han pasado ya a disposición judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 1983