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La biología intenta la búsqueda de nuevas estrategias

El importante avance logrado por la biología en las últimas décadas y, más concretamente, los progresos realizados en esta disciplina científica por los investigadores franceses y españoles constituyeron el eje de las jornadas sobre el Instituto Pasteur y la biología española. Este encuentro, que ha tenido lugar en el Centro Ramón y Cajal, de Madrid, durante los días 22 y 23 de este mes, pretende coordinar y establecer una colaboración permanente entre la investigación biológica de ambos países.

El desarrollo alcanzado por la biología moderna es realmente espectacular. La bioquímica molecular, la ingeniería genética han dado un vuelco a los presupuestos de esta ciencia. Hasta el punto que, en opinión del doctor C. Kordon, jefe del departamento de la Vida y la Salud del Ministerio de Investigaciones de Francia, "existen dificultades estructurales de orden académico que hacen que la biología moderna sea infravalorada con respecto a su nivel de desarrollo intrínseco en investigación".Frente a esto, los investigadores tratan de encontrar nuevas estrategias que permitan facilitar la implantación de técnicas modernas en todas las disciplinas de la biología y a todos los niveles de aplicación tanto en terreno clínico, en el terapéutico, en la diagnosis o en la industria.

Los antibióticos fueron motivo de especial atención durante las jornadas. El doctor Baquero, jefe del departamento de Microbiología del centro Ramón y Cajal, reclamó la implantación de una regulación de la venta de estos fármacos que ahora se expenden libremente en las farmacias. Solicitó asimismo el establecimiento de una política general sobre el uso de antibióticos en otros ambientes: vertidos, animales, alimentación... En su opinión, "estamos sufriendo una verdadera polución por antibióticos, que tiene como consecuencia ecológica la aparición de resistencias hacia ellos por parte de las bacterias".

Se han observado, en este sentido, casos de mutación de bacterias. Sin embargo, lo más frecuente es que las bacterias resistentes transfieren información genética a las que no lo son, haciéndolas también resistentes. Respecto a la posibilidad de que la administración de antibióticos pueda provocar la inhibición de los mecanismos de autodefensa del organismo humano, el doctor Baquero explicó que, "por desgracia, los hombres y los microbios se parecen demasiado y hay algunos antibióticos que pueden actuar de alguna forma en contra del propio cuerpo humano. Sin embargo, creo que en la práctica esto tiene muy poca trascendencia, ya que la mayoría de los antibióticos actuales son muy seguros, en el sentido que afectan muy poco a la disminución de defensas del huésped".

No podía pasarse por alto el tema del interferon. Sobre el estado de las investigaciones en cuanto a su producción industrial y a su aplicación intervino el doctor L. Montagnier, investigador del Instituto Pasteur, de París, que lleva diez años estudiando con esta sustancia. Respecto a los problemas que plantea su aplicación, declaró: "El interferon tiene un mecanismo de acción muy complejo. De alguna forma, funcionaría como una especie de hormona de alarma. El hecho de que exista de forma natural esta proteína en el organismo humano hace que no solamente actúe el interferon que se está administrando, sino también el que ya tenemos, enfrentándose al anterior. Por esto, este producto debe ser utilizado con absoluta prudencia, sólo en aquellos casos límite y además con la aquiescencia del enfermo. Se puede decir que los medios de comunicación han actuado quizá precipitadamente, dando excesiva confianza al público, y dramatizando después las consecuencias negativas que haya podido tener lo que era simplemente una experimentación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de noviembre de 1982

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