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Ministros de seis países latinos acuerdan agruparse en la Unesco

Seis países, entre los que figura España, se han erigido en promotores para crear en el seno de la Unesco un grupo que acoja a todos los países con idioma latino, lo que vendría a romper la actual distribución por bloques geográficos. Esta iniciativa coincide con los objetivos de la conferencia mundial, que se ha propuesto combatir el colonialismo cultural y poner freno a la permanente presión de la industria cultural norteamericana.La creación de este grupo latino de países ya fue planteada meses atrás en Venecia. El pasado miércoles se reunieron en un almuerzo los ministros de Cultura de España, Francia, Italia, México, Brasil y Portugal para avanzar en el diseño del proyecto.

La ministra española Soledad Becerril defendió la tesis de que, en ningún caso, los seis podían constituirse en portavoces de todo el grupo, ya que esto supondría un intento de sustituir una hegemonía por otra y sería algo inaceptable para las setenta naciones que hoy emplean cómo idioma oficial un romance del latín. De hecho, la iniciativa había despertado ya ciertos recelos en varios países de América Latina.

El planteamiento español fue aceptado por los cinco comensales como punto de partida. Entre los acuerdos de la reunión están los siguientes: reunirse nuevamente en el último trimestre del año para presentar una convocatoria formal a todas las naciones de idioma latino y elaborar un orden del día para una asamblea de los setenta, que tendría lugar a comienzos de 1983. En Cualquier caso, se decidió mantener el proyecto al margen de las sesiones de la conferencia mundial.

Este grupo latino podría englobar a casi la mitad de los países pertenecientes a la Unesco, lo que le convertiría matemáticamente en el eje de todos los acuerdos.

Por parte de algunos de sus futuros integrantes, incluida España, existe, sin embargo, un cierto recelo ante la posibilidad de que Francia trate con esta iniciativa de crear su propio espacio de influencia, tratando de desplazar con su poderosa industria cultural a las multinacionales americanas que hoy dominan estos mercados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 1982