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Todavía hay esperanzas de paz en las Malvinas

Margaret Thatcher desea la solución pacífica del conflicto y no una entrega incondicional del archipiélago

"Estamos empeñados en una solución pacífica no en una liquidación pacífica" de las islas Malvinas, declaró ayer la primer ministra, Margaret Thatcher, para intentar acallar las voces de protesta de algunos diputados conservadores. Por su parte, el titular del Foreign Office, Francis Pym, señaló que, "por primera vez en esta crisis, ha habido algún indicio de genuina buena voluntad argentina de negociar".

En unas declaraciones a la televisión británica, el presidente argentino, Leopoldo Galtieri, afirmó estar dispuesto a negociar sobre la cuestión de la soberanía argentina de las islas Malvinas, pero no a renunciar a este objetivo. Se negó, sin embargo, tajantemente, a arriar la bandera argentina en las islas.Pym abrió el quinto debate sobre esta crisis, pero añadió a estas palabras que anteayer surguieron nuevos problemas en Nueva York. Pym avisó asimismo de que podrían producir nuevos incidentes militares en el Atlántico sur. Poco antes, Thatcher, durante el tiempo de interpelaciones a la primera ministra, afirmó que "ninguna opción o acción militar ha sido frenada en virtud de las negociaciones. No ha sido así ni lo será".

El debate estuvo dominado por las suspicacias en los bancos conservadores de que el Gobierno estaba tratando de liquidar el problema con concensiones diplomáticas. Para Pym, los dos escollos fundamentales para Londres siguen siendo una retirada, con calendario y supervisada, de las tropas y el personal civil argentino, y el no prejuzgar de antemano la cuestión de la soberanía de las islas.

Pero Thatcher volvió a hablar del derecho a los habitantes de las islas a su autodeterminación, una palabra que hace tiempo no ha sido pronunciada por Pym. Este puede ser un indicio de una división en el Gobierno. Por su parte, el ex primer ministro conservador Edward Heath, insistió en que había que dejar una puerta abierta a los argentinos.

Según el corresponsal del Daily Telegraph a bordo del portaeronaves Invencible, los oficiales y la tropa del destacamento naval piensa que una solución negociada que "no fuera justa -que no exigiera de Argentina una satisfacción- sería una traición a la Royal Navy, que no olvida que, cuando la invasión argentina, los marines británicos presentes tuvieron que tumbarse en el suelo para unas fotografías que recorrieron el mundo.

El editorial de este diario, reflejando la opinión de muchos conservadores, señalaba ayer que, "a medida que pasan los días, la diplomacia se está volviendo en contra de nuestros objetivos y, por tanto, de nuestro destacamento". El Ministerio de Defensa señaló ayer que "el tiempo era variable en el Atlántico sur, donde se acercaba el invierno", una posible indicación de que el destacamento no puede esperar mucho más tiempo antes de intentar un desembarco.

En el frente militar, el ataque aéreo argentino del miércoles dejó un buque británico con "daños relativamente modestos que están siendo reparados", según el portavoz de Defensa en Londres. El ministerio confirmó ayer que, en la batalla de la vispera, "se vio caer a un tercer avión Skyhawk argentino al mar, en el curso de una acción de evasión".

Los militares británicos siguen temiendo el posible efecto del portaviones argentino 25 de Mayo y de sus submarinos. Ahora, el Reino Unido cuenta con aviones de reconocimiento Nimrod para sus patrullas antisubmarinas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 1982