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Haig presenta un plan para resolver las diferencias entre Estados Unidos y Nicaragua

El secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, presentó un plan de cinco puntos para resolver las diferencias entre Estados Unidos y Nicaragua, y dijo, en una conferencia de Prensa celebrada en Nueva York, que "la retirada de los sandinistas de El Salvador" es la "condición esencial" para que Washington y Managua hagan las paces, informa nuestro corresponsal en Estados Unidos. Haig dijo que los cinco puntos son "las mismas propuestas que el subsecretario de Estado, Thomas Enders, hizo en agosto pasado durante su visita a Managua, y que yo mismo reiteré al canciller nicaragüense, Miguel d'Escoto, en Santa Lucía en diciembre, con ocasión de la asamblea de la Organización de Estados Americanos". El plan de cinco puntos que Estados Unidos ofrece a los sandinistas es el siguiente:1. Firma de un compromiso bilateral norte americano-nicaragüense de no agresión, en base a lo dispuesto en el Tratado de Río de Janeiro.

2. Compromiso político de Estados Unidos de no permitir aquellas actividades de los exiliados somocistas en Florida y California que tengan por objeto derrocar a la Junta sandinista.

3. Compromiso regional para que ningún país centroamericano importe una cantidad considerable de armas ofensivas y para reducir a un nivel "razonablemente bajo" la cantidad de consejeros políticos y militares extranjeros que tiene.

4. Proponer al Congreso de Estados Unidos la reanudación de la ayuda económica norteamericana a Nicaragua.

5. Desaparición de la ayuda nicaragüense a la guerrilla salvadoreña, supresión del centro "de comando y control" sandinista en El Salvador, cierre de los campos de entrenamiento de los guerrilleros y eliminación del apoyo logístico a los rebeldes.

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El Gobierno de Estados Unidos parece dispuesto a llegar a un compromiso negociado en Centroamérica

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El secretario de Estado norteamericano comentó en la conferencia de Prensa que "la crisis de El Salvador es, al mismo tiempo, un problema local, regional y global. Local, porque el escenario del enfrentamiento político y militar es el suelo salvadoreño; regional, porque Nicaragua tiene mucho que ver en el conflicto, porque Cuba está muy metida en él, y porque terceros países, como México y Venezuela, pueden jugar un papel muy positivo en su resolución, y global, porque la Unión Soviética es quien proporciona los recursos a los revolucionarios, y porque es en Moscú donde se controla la red del comunismo radical, sin la cual, la insurgencia en Centroamérica sería imposible".

Alexander Haig especificó que "el hecho de que la crisis sea considerada global en un aspecto no quiere decir que Cuba y la Unión Soviética vayan a ser invitadas a la mesa de negociaciones". "Lo que significa es que tenemos que usar nuestra influencia respecto a La Habana y Moscú", señaló el secretario de Estado, reiterando la teoría de que Estados Unidos debe tratar de explotar las debilidades de esas dos naciones.

Conversaciones bilaterales

Haig calificó su entrevista con el ministro mexicano de Asuntos Exteriores, Jorge Castañeda, como "muy constructiva", y dijo que, "aunque es cierto que México puede jugar un papel muy importante en facilitar los contactos, las conversaciones de Estados Unidos con otras partes interesadas en el conflicto van a ser estrictamente bilaterales". El funcionario norteamericano indicó que las discusiones con Nicaragua se llevarán a cabo, fundamentalmente, a nivel de embajada.

El secretario de Estado de la Administración Reagan opinó que la posición de Estados Unidos hacia la resolución de los problemas centroamericanos "no tiene nada que ver con las elecciones previstas para el 28 de marzo en El Salvador, que son un asunto interno de este país". "Las elecciones", añadió, "las consideramos, eso sí, muy importantes para la pluralización de la sociedad salvadoreña y para el proceso democrático".

Tras la entrevista que mantuvieron el domingo en Nueva York Haig y su colega mexicano, Jorge Castañeda, Estados Unidos parece dispuesto a explorar en serio la vía de la negociación, mejor fórmula para la solución de la crisis centroamericana, y a dar una auténtica oportunidad al plan de paz del presidente José López Portillo.

Según fuentes oficiales norteamericanas y mexicanas, la Administración Reagan ha autorizado a Castañeda a que proponga a Cuba y Nicaragua el compromiso norteamericano de no intervenir militarmente, de forma directa o indirecta, contra la Junta Sandinista ni contra ningún otro Gobierno, a cambio de que termine el apoyo exterior a los guerrilleros salvadoreños. Castañeda indicó que está dispuesto a desplazarse próximamente a La Habana y Managua para presentar esas propuestas.

La Prensa norteamericana reveló la semana pasada que el presidente Reagan ha aprobado un plan de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos) para crear una fuerza paramilitar latinoamericana de quinientos hombres que se dedique a destruir objetivos situados en territorio de Nicaragua con el objeto de crear problemas económicos a la Junta Sandinista que gobierna este país.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de marzo de 1982

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