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La edición para bibliófilos de "La muerte del rey Arturo" se presenta hoy en Madrid

«Con la publicación de La muerte del rey Arturo he querido rescatar de alguna manera el lenguaje simbólico medieval, ese lenguaje universal de los símbolos que puede perfectamente inscribirse en la creciente demanda de literatura de imaginación que existe en nuestros días». De esta forma explica Jacobo Martínez de Irujo Fitz James Stuart la utilidad que puede tener el libro La muerte del rey Arturo, traducido por él y por Mathilde de Neve por primera vez del romance original del siglo XIII y que hoy se presenta en Madrid. Este libro obtuvo el premio del Ministerio de Cultura a la obra mejor editada este año.«Cuando comencé a estudiar este tema hace cuatro años», añade el traductor, que es hijo de la duquesa de Alba, «no se habían producido en el campo de la literatura o en el del cine esas corrientes medievales míticas y religiosas que el cristianismo no pudo eliminar y que suponen, quizá porque el hombre moderno está agobiado en su vida diaria por el racionalismo y la crisis permanente, una vuelta a lo irracional, a lo mágico. La gente quiere ahora una literatura de imaginación servida por medio de unas claves simbólicas y se aleja progresivamente del existencialismo y de la concepción matemática de la existencia».

El libro, editado por Siruela, recoge la quinta y última parte de un gran ciclo novelesco (1200 a 1230) llamado Lanzarote en prosa, o también La vulgata, por la enorme fama que alcanzó a lo largo de todo el período medieval. Se trata de una edición para bibliófilos que consta de 515 ejemplares, que se venden cada uno a 23.000 pesetas, y que será presentada, a las ocho de la tarde de hoy, en la sede de la agencia Efe (calle de Espronceda, 32). Este libro ya fue presentado en Barcelona el pasado día 18 de noviembre.

Jacobo Martínez de Irujo, que se confiesa autodidacto («he estudiado literatura y arte por mi cuenta, ya que no llegué a terminar los estudios universitarios de Filosofía y Letras»), decidió ponerse a trabajar en el libro hace cuatro años, a raíz de un encuentro con Suzanne Grange, que es precisamente la autora de las 56 ilustraciones realizadas expresamente para esta edición. A estas ilustraciones hay que añadir los veintitrés caligramas que abren los principios de cada capítulo, que han sido diseñados por Santiago Muñoz Brandón. La traducción se ha realizado a partir del manuscrito A, publicado por Jean Frappier, que se encuentra en la Biblioteca del Arsenal, de París.

«Europa encontró en La vulgata», explica el traductor, «una literatura que no era deudora de la tradición griega o latina. Los clérigos anónimos que la escribieron reelaboraron y completaron una materia y unos símbolos que tuvieron vida propia durante toda la Edad Media y fueron los únicos que quisieron dar una significación -oculta para la conciencia de su tiempo- a esa extraña ambigüedad de leyendas celtas cristianizadas. La muerte del rey Arturo es una verdadera enciclopedia de la vida y del espíritu de la Edad Media».

La literatura artúrica tuvo serias dificultades para penetrar en España. Cuando en otros países europeos estos textos eran de sobra conocidos, a nuestro país no había llegado prácticamente ninguna referencia seria.

«Más tarde», dice el traductor, «la feroz y genial parodia que traza Cervantes en El Quijote de las novelas de caballería de su época ha hecho olvidar el valor y la significación literaria de las auténticas novelas caballerescas de los siglos XII y XIII. Si la llamada novela cortés, que nada tiene que ver con lo que conocemos por novelas de caballería, goza de tan mala Prensa en nuestro país se debe a este prejuicio.

Las Ediciones del Conde de Siruela, título completo de la firma editorial de La muerte del rey Arturo, dirigida también por Jacobo Martínez de Irujo Fitz James Stuart, se proponen publicar, también para bibliófilos, las partes de La vulgata que quedan.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de diciembre de 1981