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Las aminas aromáticas son los productos tóxicos encontrados en el aceite relacionado con la neumonía

Unas moléculas químicas denominadas aminas aromáticas han sido detectadas en las muestras de aceite a granel analizadas por el Laboratorio de Aduanas y el Centro Nacional de Alimentación y Nutrición de Majadahonda, según la información oficial facilitada por la Dirección General de Salud Pública. Estos «productos tóxicos son ajenos a los componentes de cualquier aceite», precisa la información oficial, que ni descarta ni asegura que tales tóxicos sean la causa de la llamada neumonía atípica. Sin embargo, fuentes cercanas al Ministerio razonan a la agencia Europa Press una serie de puntos por los que se desprende que «los enfermos de neumonía atípica que han recaído han sido por volver a tomar aceite a granel ». Ayer se produjeron otras cuatro muertes, dos en Madrid, una en Segovia y otra en León.

Las aminas aromáticas son compuestos de nitrógeno. Se producen, a veces, en algunos aceite de orujo que han tenido mal tratamiento en su elaboración. También se originan por contaminación de plástico de envases de uso no alimentarlo, o de barnices de recubrimiento de determinados contenedores. En el caso del aceite a granel analizado, se cree que se trata de contaminación de los almacenes o los envases, si bien no se ha demostrado aún. Tampoco se ha precisado qué tipo de amina es la que origina la intoxicación en este caso. Las aminas aromáticas producen un proceso alérgico, así como pueden producir alteraciones pulmonares en el curso de dicha alergia. Aunque su sintomatología puede coincidir en algunos aspectos con la que presenta el cuadro clínico de la llamada neumonía atípica, no es del todo coincidente. Se desconoce si este tóxico podría ser la causa de la epidemia o simplemente coadyuvante a ella o no tener nada que ver. Las aminas aromáticas localizadas en el aceite han sido inoculadas a cobayos para el análisis de su reacción, que tardará algún tiempo en ser interpretado, según las informaciones recogidas por EL PAÍS.En medios sanitarios clínicos se duda de que el origen de la epidemia sea el aceite. En medios clínicos se continúa investigando sobre la posibilidad, entre otras, de que se trate de parásitos.

El gabinete de Prensa de Sanidad explicó ayer oficiosamente que existía la sospecha de que dicho aceite fuese la causa de la enfermedad, al menos en algunos casos. Dicha sospecha se estableció en función de unos datos arrojados en una segunda etapa de la encuesta epidemiológica. Luis Valenciano, director general de Salud Pública, declaró a Europa Press que tales datos coinciden en el ciento por ciento de los análisis, y, en total, unos setenta. En base a estos indicios, según la aclaración oficiosa hecha ayer, se ordenó una investigación clínica más a fondo sobre la posible incidencia de aceites ilegales a granel en la neumonía atípica y que fue encargada a los hospitales del Niño Jesús y Primero de Octubre. Sin embargo, esta información se contradice con las declaraciones de Valenciano, quien señala que es el mismo miércoles cuando «empezaron a coincidir los datos».

En una nueva fase de la encuesta se trata de determinar qué otros afectados de neumonía atípica han adquirido e ingerido el citado aceite; si ha sido también adquirido por personas de las mismas áreas de población que los afectados, pero que no hayan contraído la enfermedad, y cuáles han sido los puntos de compra de dicho aceite.

La información oficiosa no aclaró ayer, sin embargo, por qué se precipitó la información oficial el miércoles por la noche en los términos de ambigüedad en que fue transmitida y sin haber sido tratado el tema del aceite en la reunión del equipo directivo de investigadores que se celebró en la sede de Sanidad a lo largo del día y hasta las siete de la tarde.

Apuntaron, en cambio, y en otro orden de acontecimientos, que se han cumplido veintiún días desde que se iniciaron pruebas de cultivos de gérmenes, tiempo en el que pueden empezar a obtenerse resultados significativos.

Al parecer, fue hacia las nueve de la noche del miércoles cuando el director general de la Salud Pública, Luis Valenciano Clavel, ordenó al Centro Nacional de Alimentación y Nutrición, de Majadahonda, y al Laboratorio de Aduanas, cerrados a tales horas, el urgente inicio de la investigación sobre varias muestras de aceite a granel.

Por otra parte, en el Hospital del Niño Jesús, de Madrid, se planteó ayer entre los médicos que han seguido la investigación de la neumonía atípica, y especialmente con respecto a la incidencia en ella del consumo de aceite, la conveniencia de convocar una conferencia de Prensa para aclarar algunos puntos sobre el proceso de esta investigación. Prevaleció finalmente el criterio de esperar la siguiente nota oficial de Sanidad, antes de pronunciarse ante la opinión pública sobre estas cuestiones. Fuentes próximas a este hospital señalaron que este centro «ha sido pionero en la investigación realizada sobre el aceite y su relación con la neumonía atípica, cuyos datos fueron comunicados desde hace tiempo y puntualmente a las autoridades sanitarias, pero que el Ministerio de Agricultura había manifestado en su día su disconformidad

Fallo de planificación epidemiológica

Los investigadores y observadores médicos parecen estar de acuerdo, a estas alturas de la epidemia, al menos en tres puntos: puede tratarse de un agente tóxico cuyo contagio lo establece por vía digestiva, y cuya vía de expansión geográfica es una red comercial de distribución, exactamente los tres puntos capitales que el Ministerio se ha resistido sistemáticamente a admitir como posibles, centrado en su idea microscópica sobre el micoplasma de segundo apellido desconocido.El análisis del proceso de lucha sanitaria contra estos brotes de supuesta neumonía atípica, para numerosos especialistas médicos, supone un «estrepitoso fallo de la planificación epidemiológica. que el Ministerio deberá tener en cuenta a la hora de practicar la necesaria autocrítica en este asunto».

Las baterías de preguntas para el trabajo de campo epidemiológico no han estado dirigidas a determinar el vehículo transmisor de la epidemia. Sólo en el último período centros como la clínica Puerta de Hierro o el Hospital del Niño Jesús, han iniciado trabajos de este tipo y, aun así, sin incorporar en sus encuestas interrogantes específicas sobre alimentación y productos alimentarios. Con todo los observadores consultados señalan que una acción epidemiológica del tipo que requerían las circunstancias no debía cargar el peso de la investigación en la estructura clínica hospitalaria, sino en el trabajo de calle.

Al parecer, no hay constancia por escrito en el Ministerio antes del pasado día 3 de junio, de haberse propuesto iniciar una investigación epidemiológica sobre la hipótesis de que la enfermedad estuviese causada por un agente tóxico a través de un producto industrial de venta corriente en el mercado y probablemente de carácter graso o aceitoso, como. por ejemplo un jabón u otro artículo semejante. Con esta fecha fue presentado un informe al director general de la Salud por el médico e inspector de Insalud, doctor Pedro Marino, que no ha tenido respuesta, según pudo saber EL PAÍS de fuentes sanitarias próximas a los principales hospitales de Madrid, y confirmó posteriormente el citado médico.

Dos personas han muerto en Madrid y otra en Segovia en las últimas veinticuatro horas por causa de la llamada neumonía atípica.

Finalmente, hay que señalar que en Marruecos se produjeron, en el año 1959, 10.000 víctimas por ingestión de aceite adulterado. El Gobierno decretó la pena de muerte para este tipo de adulteraciones alimentarias.

En Fabero (León) falleció Manuel Burdiez, minero jubilado por silicosis, de 45 años informa Antonio Núñez.

Según informa nuestro corresponsal en Segovia, Pedro Vicente, la última víctima, cuarta de las habidas en esta provincia, es Rosa López Montes, de 46 años, fallecida en Otero de Herreros, adonde fu e devuelta médicamente desahuciada desde la residencia sanitaria Licinio de la Fuente, tras un agravamiento irreversible de su estado, debido a fuertes complicaciones renales. Tres hijos de esta mujer permanecen ingresados en la citada residencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de junio de 1981

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