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Se retrasa la "cumbre" Norte- Sur a petición norteamericana

Viena, Washington

A petición del presidente norteamericano, Ronald Reagan, la próxima cumbre Norte-Sur se retrasará cuatro meses, según decisión adoptada ayer por los once países participantes en la reunión preparatoria celebrada en Viena, bajo la presidencia del canciller austriaco, Bruno Kreisky.La cumbre -a la que quizá asistan. también la Unión Soviética y China- se celebrará en la ciudad mexicana de Cancún, en la costa del Caribe, los días 22 y 23 de octubre, y en ella participarán un máximo de veintitrés naciones, si se confirma la asistencia de las otras dos superpotencias.

La Administración Reagan alega que de aquí a junio -mes en que estaba previsto celebrar la cumbre- no tiene tiempo material suficiente para preparar un informe adecuado, dado que inició sus funciones hace menos de dos meses.

De hecho, la participación de Reagan no fue anunciada, extraoficialmente hasta ayer, en que se cumplió la única condición impuesta por Estados Unidos: retrasar la reunión de jefes de Estado destinada a relanzar el diálogo entre los países ricos y los países pobres.

De todas formas, la reunión quizá sirva tan sólo para concluir las negociaciones pendientes, pues Washington pretende, según todos los indicios, que no se llegue a ningún acuerdo definitivo.

Pero aquellos dirigentes del continente americano que se toman en serio este diálogo se preguntan cómo, en la actual coyuntura internacional, una cumbre en la que participan los presidentes Reagan y Leónidas Breznev puede acabar desembocando en algo diferente a un relanzamiento del diálogo entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Washington quiere tiempo para poder reorientar de arriba abajo la política económica y, antes de adentrarse en el diálogo Norte-Sur, cree necesario contrastar sus Puntos de vista en torno a las relaciones económicas internacionales con sus aliados. Y eso no se llevará a cabo hasta julio, mes en que los principales países industrializados de Occidente celebrarán una cumbre en Ottawa (Canadá).

Al margen de las explicaciones oficiales, los observadores destacan el hecho de que el enorme acento puesto por el Gobierno Reagan sobre la ayuda bilateral a los países que están dispuestos a asociarse a la estrategia anticomunista de Estados Unidos no deja mucho margen de maniobra para acuerdos multilaterales en las negociaciones Norte- Sur.

Por todo ello, la impresión generalizada es que al Gobierno Reagan no le importaría demasiado si lbs cuatro meses de retraso en la celebración de la cumbre de Cancún no son más que el primer paso para abandonar un proyecto que, a sus ojos, estuvo mal inspirado.

Participarán en la cumbre los once países representados en Viena (Austria, Canadá, Francia, República Federal de Alemania y Suecia, por el Norte; y Argelia, India, México, Nigeria, Tanzania y Yugoslavia, por el Sur), así como Estados Unidos, Japón Reino Unido por los países industrializados, y Brasil, Venezuela, Guyana, Costa de Marfil, Bangladesh, Filipinas y Arabia Saudí, en representación del Tercer Mundo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de marzo de 1981