El golpe militar en Turquía

Moscú sospecha que Washington está detrás de la operación

En una primera reacción fechada esta mañana en Washington, la agencia oficial soviética Tass consideraba «digno de anotarse» que la primera información sobre el golpe militar en Turquía procediera del Departamento de Estado norteamericano. Moscú sospecha de Washington al haber, por lo menos, alentado el golpe de Estado militar turco.Pero, al restablecerse las comunicaciones con Ankara, la información de Tass se ha refugiado en una notoria cautela. Un primer despacho, a las 13.08 horas del viernes, recogía brevemente los puntos esenciales del establecimiento del control militar en Turquía, con un único comentario en el que se recordaba que la acción militar «fue precedida por un largo período de inestabilidad política, terror rabioso (sic) y crisis económica».

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Por la tarde, Tass recogía las últimas noticias, en especial la declaración del presidente del Consejo de Seguridad Nacional que tomó el poder en el país, Kenan Evren, donde anuncia la formación de un Gobierno en cuanto sea posible, con una dirección militar del país entre tanto, y asegura que no habrá persecución de los diputados del disuelto Parlamento por las autoridades legales, con excepción de los que hayan cometido crímenes abusando de la inmunidad parlamentaria, además de comunicar que los dirigentes de los partidos políticos se hallan bajo custodia para su protección y serán puestos en libertad en el momento oportuno.

La información de Tass recoge, aunque sin comentarios, la declaración de Evren de que Turquía permanecerá fiel a la OTAN, respetará todos los acuerdos internacionales y mantendrá buenas relaciones con todos los países vecinos sobre la base de la igualdad, el respeto mutuo y la no interferencia en los asuntos de la otra parte.

Desde hace un año, la Prensa soviética ponía de relieve hasta qué punto el Kremlin estaba preocupado por la situación en Turquía, y acusaba a EE UU de llevar a cabo una «política peligrosa». E! 27 de febrero, Pravda advertía a Ankara sobre los riesgos de la tentación norteamericana: «O Turquía tiene buenas relaciones con sus vecinos o se arriesga a convertirse, en caso de conflicto, en un cementerio atómico si pone su territorio a disposición de EE UU».

Este es el gran temor de Moscú: que Turquía, país fronterizo de la URSS, se convierta en un punto de apoyo para EE UU. Con el régimen anterior, el Kremlin consiguió limitar los riesgos a pesar de que Turquía fuese un punto avanzado del dispositivo de la OTAN y el principal centro de escucha y espionaje de la URSS.

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Incluso en 1978 la URSS y Turquía firmaron una «declaración de cooperación, de buena vecindad y amistad», en la que se precisaba que Ankara no serviría de base para el espionaje aéreo norteamericano de la Unión Soviética.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 12 de septiembre de 1980.

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