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¿Cuándo admitió la RAE las palabras “chutar” y “centrocampista”?

Ocurrió en 1979. Ambas incorporaciones aparecieron en el boletín del primer cuatrimestre de aquel año, junto con palabras como élite, petanca o revanchismo. Así lo contó EL PAÍS

Chut de José Luis Arteche en el partido de Liga jugado en San Mamés, entre Athletic y Atlético de Madrid, el 16 de enero de 1955.
Chut de José Luis Arteche en el partido de Liga jugado en San Mamés, entre Athletic y Atlético de Madrid, el 16 de enero de 1955.

Después de una ardua, y no precisamente sorda batalla por imponerla, los críticos deportivos de carácter futbolístico han conseguido ver en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua la palabra chutar.

El origen del verbo está, corno el fútbol mismo, en Inglaterra, y procede de la palabra shoot (to shoot), cuyo significado es disparar, tirar. Chutar se viene usando en España prácticamente desde que comenzó a practicarse el fútbol. Siempre tuvo el mismo significado. Contrariamente a lo que ocurre con otros términos del argot futbolístico, jamás tuvo otro significado que el estricto de tirar a gol o disparar el balón para alejarlo del área. Algunos locutores de radio y de televisión, llevados por la internacionalización del deporte balompédico, han llegado a decir que los futbolistas propinaban a la pelota un chut impresionante, cuando las circunstancias aconsejaban el citado calificativo. Los críticos futbolísticos han visto también con satisfacción que ya no se transgrederán la normas académicas al nombrar a los centrocampistas. La palabra centrocampista también ha sido académicamente aceptada.

Estos dos vocablos aparecen, entre otros, en el boletín de la Real Academia correspondiente al primer cuatrimestre de este año. Este boletín lleva el número 216.

Aparte del fútbol, es la ropa interior el campo semántico en el que se ha fijado más la atención de los inmortales. Por una parte han ampliado la definición de calzoncillo, que deja de ser la clásica de "calzones interiores de punto o de tela, de lana, algodón, etcétera", para incluir también un concepto nuevo. Los calzoncillos, dice la Academia, pueden tener las perneras "de longitud variable".

Otro vocablo cuyo concepto se ha ampliado es la palabra camisón, que deja de ser aquella modesta y académica "camisa larga", para ver su significado ampliado de este modo: "Camisa larga que cubre total o parcialmente las piernas y se emplea para permanecer en la cama".

Las incursiones de la Real Academia se han dirigido también hacia otros procelosos senderos de la palabra y ha convenido en aceptar los términos élite, esteta (esteticista), revanchismo, petanca y rebeca.

El boletín de la Real Academia publica 68 nuevas voces adoptadas y 234 enmiendas ya aceptadas, según el resumen que hace la agencia Efe, así como dos notas necrológicas, una sobre Vicente García de Diego, firmada por Rafael Lapesa, y otra de Salvador de Madariaga, escrita por Julián Marías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de agosto de 1979