Polémica entre ecologistas y organizadores de un simposio sobre medio ambiente

ENVIADO ESPECIAL, El hecho de que el simposio sobre Calidad de vida y medio ambiente, organizado por la Universidad de Deusto, haya sido financiado por una gran empresa como es Petronor, ha hecho pensar en una voluntad por parte del mundo empresarial de llegar a una solución en los problemas ocasionados por la contaminación industrial. En una nota facilitada a los asistentes al simposio, los organizadores declaraban que la «tarea del momento es saber dar una conciencia civica que utilice las posibilidades reales que existen para asegurar los parámetros de calidad del medio, sin recurrir a la disminución del proceso vital del desarrollo. Esto se debe intentar relanzando el tema desde un nivel académico, con la neutralidad y la profundidad que da el mismo, al mismo tiempo que posibilita una continuidad de acción permanente».

Estas manifestaciones han provocado la reacción de algunos grúnos, ecologistas, quienes a su vez denuncian el simposio como maniobra de las empresas.«Para nosotros es una maniobra clarísima de apropiación de las inquietudes del movimiento ecologista por parte de la empresa privada. Es hipócrita hablar de "alto nivel académico" cuando numerosas personas con ese nivel han querido intervenir y no se les ha dado medios para ello. Estas personas buscaban el emitir unos informes asépticos que iban a revelar un estado de cosas que no es nada favorable para la empresa privada. Está claro que las industrias obtienen más beneficios cuando sus fábricas son sucias. El hecho de que sea Petronor la que financia este congreso una empresa que está detrás de los dos atentados más graves que se han hecho en Vizcaya contra el medio ambiente y la ordenación del territorio, como son la refinería de Somorrostro y el superpuerto de Bilbao, obliga a sospechar que esto es un intento claro de engañar una vez más a la opinión pública.»

«Las empresas están planteando la actual situación en los términos de que la creación de nuevas industrias contaminantes, y con ello la creación de nuevos puestos de trabajo, implica una disminución obligada de la calidad de vida.»

«Para llevar a cabo este chantaje organizan este simposio esperando oír de los ponentes una justificación a sus actuaciones.»

«En estos momentos, con la refinería, con el superpuerto, con el aeropuerto, con las industrias que se siguen edificando en ambas márgenes de la ría y con la central nuclear de Lemóniz estamos en camino de convertir a Bilbao en un lugar inhabitable.»

Quien contamina, paga

Entre las ponencias presentadas en el simposio sobre Calidad de vida y medio ambiente que se celebra en la Universidad de Deusto ha destacado por su agresividad la del profesor norteamericano Barry Commoner, el autor del libro, El círculo que se cierra, obra que le valió diversos premios internacionales y que produjo amplía conmoción en el mundo científico y ecologista.Commoner atacó duramente a las industrias que introducen en el mercado productos químicos contaminantes con tal de lograr grandes y rápidos beneficios. Calificó a Bilbao de «museo de desastres ecológicos» y mostró su esperanza de que el proceso de transformación política que experimenta nuestro país y la naciente conciencia de los ciudadanos respecto a los ternas ambientales, logre dar una solución a estos últimos.

Commoner manifestó su entusiasmo por el ambiente abierto y de discusión que se respira en el simposio de Bilbao. «Esperaba -manifestó- que España estuviera más polarizada tras cuarenta años de dictadura. Ha sido una sorpresa agradable comprobar que a pesar de todo ese tiempo los españoles han sabido desarrollar ideas democráticas.»

Interrogado acerca de la cuestión nuclear, Commoner dijo: «Estoy asombrado de las cifras de ciudadanos que llegan a reunir ustedes en las manifestaciones antinucleares. La polémica sobre, la energía nuclear es una de las grandes batallas a ganar.»

«Esta tecnología amenaza a la sociedad, no sólo con sus riesgos físicos sino además por el desastre económico que a largo plazo supone. La energía de origen nuclear es la más cara de todas. El continuo aumento del costo de las instalaciones nucleares hará aumentar considerablemente el precio de la electricidad. Es este aspecto el que tarde o temprano moverá a la gente a manifestarse en contra de las nucleares.»

«La alternativa se centra en la energía solar, técnica que está lo suficientemente desarrollada como para que ya sepamos que es viable. Uno de los grandes obstáculos de los que luchan contra la industria nuclear es el de que las centrales atómicas crean nuevos puestos de trabajo. Nuestro deber es aclarar a los trabajadores y a los sindicatos que la energía solar crearía los mismos puestos de trabajo que la nuclear.»

En cuanto a quienes deben cargar con los costos de la descontaminación, el científico norteamericano insistió en que «las empresas son las responsables de la actual situación. Ellas son las que han desarrollado un programa erróneo y ellas son las que tienen que corregirlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 23 de septiembre de 1977.

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