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La CIA experimentó nuevas drogas en personas

En un gesto inusual, el nuevo director de la CIA, almirante Stansfield Turner, reveló ayer que la agencia de espionaje norteamericana desarrolló en los años cincuenta y sesenta una serie de experimentos con drogas, que fueron administradas a un número indeterminado de ciudadanos estadounidenses sin el conocimiento de éstos y con el fin de estudiar los efectos de dichas sustancias en el ser humano.

Turner hizo esta revelación en una carta dirigida al senador Daniel Inouye, demócrata por Hawaii, presidente del comité de inteligencia del Senado, que fue el organismo encargado de investigar hace dos años las actividades ilegales de los servicios de espionaje norteamericanos. El nuevo director de la CIA afirma en la carta que ha encontrado documentos en los archivos de la agencia que prueban la existencia de un plan conocido como «mk-ultra», que se desarrolló en secreto desde 1953 a 1964, por el que se administraron nuevas drogas a ciudadano.Durante las investigaciones del Senado en 1975 sobre las prácticas ilícitas de la CIA se llegaron a conocer algunos aspectos de este plan, pero la encuesta quedó detenida cuando la agencia declaró que todos los documentos sobre el mismo habían sido destruidos por orden del director de la CIA. Se supo entonces que una de las víctimas de los experimentos con drogas, el doctor Frank Olson ,había cometido suicidio arrojándose por la ventana desde un décimo piso de un hotel de Nueva York, después de que agentes de la CIA le hubieran administrado, sin su conocimiento, unos setenta miligramos de LSD. El Gobierno norteamericano indemnizó con tres cuartos de millón de dólares a los familiares.

El Senado abrirá una investigación sobre los nuevos documentos la semana próxima, pero ya se sabe lo siguiente: hubo más casos de aplicación subrepticia de drogas de los que se conocían. Se utilizó como sujetos de experimentación a drogadictos y alcohólicos crónicos, se experimento una nueva droga, conocida como «droga k» porque produce un knocout en enfermos avanzados de cáncer y, posiblemente, se pagaron cantidades de dinero ilegalmente a alguna «institución privada», por su colaboración en los experimentos secretos.

Los motivos que habrían llevado a la agencia de espionaje a utilizar como ratas de laboratorio a sus conciudadanos habían sido los rumores que corrían en la época de la guerra fría sobre el «lavado de cerebro» que los soviéticos aplicaban a los agentes enemigos. La CIA quiso, conocer, mediante el programa «mk-ultra» los efectos de ciertas drogas sobre el comportamiento humano, con el fin de utilizar las mismas en los interrogatorios de agentes enemigos.

La Casa Blanca, que anunció hace unos meses su intención de «sanear» los servicios de inteligencia norteamericanos y de poner fin a sus abusos, apoyó la declaración de Turner y buena prueba de ello fue que el texto de la carta del director de la CIA fuera facilitado a los periodistas por el propio portavoz de Carter, Jody Powell.

La revelación de estos nuevos abusos del espionaje estadounidense fue precedida en 48 horas por la dimisión de Henry Knoche, subdirector de la CIA. Portavoces de la agencia se apresuraron a desmentir que la renuncia del número dos de la CIA estuviera relacionada con la decisión de Turner de publicar los documentos referentes al «mk-ultra», pero diversas especulaciones apuntan a serias diferencias de opinión entre el nuevo director y un «veterano » de la agencia como Knoche.

El senador Inouye declaró ayer en la televisión que el Comité de Inteligencia iniciará sus audiencias sobre el tema de los experimentos secretos a mediados de la próxima semana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de julio de 1977

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