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La mayor parte de la agricultura española, preparada para entrar en la CEE

La agricultura española está dispuesta negociar cualquier tipo de materia con la Comunidad Económica Europea, aunque se muestra contraria a que la negociación se realice a nivel de Gobierno sin contar con los organismos agrarios españoles, según puso de manifiesto el presidente de la Hermandad Nacional de Labradores y Ganaderos, Luis Mombiedro de la Torre.

La postura abierta de la agricultura española con respecto a la CEE se debe, sin lugar a dudas, a que en el caso de que España se integre en alguna ocasión en la Comunidad sólo el 15 % de la producción final agraria comunitaria saldría perjudicado, mientras que casi un 40% obtendría unos claros beneficios.En un estudio realizado por la Hermandad sobre la agricultura española ante la CEE se pone de relieve que nuestro país mantiene un crónico déficit comercial que, además, presenta una tendencia creciente, siendo la Comunidad uno de los principales abastecedores.

España es el primer país mediterráneo como cliente de la CEE y el quinto entre los países del mando, por lo que se deduce que el mercado español es muy importante para los intereses comunitarios, importancia que podría incrementarse con la entrada de nuestro país en el seno del Memado Común.

Desde el punto de vista agrario, la integración española proporcionaría unos claros beneficios a la economía comunitaria, dadas nuestras relaciones con cada uno de los países miembros de la Comunidad.

En el caso de Alemania, Reino Unido, Benclux y Holanda, éstos son importadores natos de productos alimenticios españoles, y, por tanto, podrán proporcionar a sus consumidores una alimentación más barata que la actual si España se incorpora a la CEE.

Por otra parte, Dinamarca e Irlanda mantienen con nuestro país un saldo favorable en lo que respecta a las relaciones comerciales agrarias, por lo que también les conviene la adhesión de España.

Unicamente dos países como son Italia y Francia pueden poner, desde el punto de vista agrario, trabas a nuestra integración, ya que les supone un perjuicio. Según la Hermandad, este perjuicio sólo se concreta en un número de productos limitados, siendo, por el contrario, múltiples los sectores beneficiados. No en vano el peso de la agricultura comunitaria del sector vacuno y cerealista es muy notable, siendo importante el papel de la avicultura y la porcinicultura.

El 15 % de la producción final agrícola que puede resultar perjudicial para la Comunidad se centra en el sur de Francia y en una gran parte de Italia; es decir, que el problema que ponen de manifiesto los agricultores comunitarios es de ámbito parcial y localizado.

En el caso ce integración, España tendrá igualmente profundos, problemas con nuestras producciones cerealistas, remolacha, carne y leche de vaca. De tal forma que el norte de España y la cuenca del Duero sufrirían un claro golpe si no se cambia su estructura productiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de febrero de 1977

Más información

  • Informe de la Hermandad Nacional