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La nueva generación de jugadores argentinos ya no seduce a la elite de Europa

Las promesas dejan el país austral para jugar en Estados Unidos o México, mientras los grandes clubes europeos prefieren a los jóvenes brasileños

Como si el interés por el fútbol argentino se hubiera reducido a la pasión por sobre el juego, Europa le abrió los brazos a la reciente final de la Copa Libertadores, el River-Boca del Santiago Bernabéu, pero parece haber dejado de considerar a la patria de Alfredo Di Stéfano, Diego Maradona y Lionel Messi como uno de los principales graneros que alimente a la elite de las grandes ligas del mundo.

Gonzalo Martínez celebra su gol ante Boca en La Bombonera, en el partido de ida por la Copa Libertadores.
Gonzalo Martínez celebra su gol ante Boca en La Bombonera, en el partido de ida por la Copa Libertadores. Reuters

En los últimos mercados de pases, y también en el actual, los principales clubes de España, Italia e Inglaterra dejaron de prestarle atención a una Superliga que, salvo excepciones, pasó a exportar a la mayoría de sus figuras al norte de América, a Estados Unidos y México -o a clubes secundarios de Europa-, un consuelo ante el creciente desinterés de los gigantes a los que solía seducir.

Entre los últimos días de 2018 y los primeros de 2019, tres ventas acentuaron esa tendencia: los argentinos ya no son irresistibles para Europa. El jugador más desequilibrante del River campeón de América, Gonzalo Pity Martínez (25 años, elegido por el diario El País de Uruguay como el mejor del año en el continente), acordó su ingreso al Atlanta United de la MLS. El goleador vigente de la Superliga, Emmanuel Gigliotti (31), pasó de Independiente al Toluca de México. Y uno de los pocos futbolistas que jugaron los cuatro partidos de Argentina en su rocambolesco paso por Mundial de Rusia 2018, Maximiliano Meza (26), fue transferido -también desde Independiente- al Rayados de Monterrey.

Hay salvedades, por supuesto. El Borussia Dortmund acordó pagarle 18 millones de dólares a Boca por Leonardo Balerdi, un defensor que a fin de mes cumplirá 20 años y apenas jugó cinco partidos en la Primera, cuatro de ellos en una alineación alternativa mientras su equipo definía la Libertadores. También Exequiel Palacios, mediocampista de River de 20 años, parece tener el futuro en un grande de Europa, tal vez el Real Madrid. Pero no dejan de ser excepciones: en Argentina se juega cada vez menos y se vende cada vez más barato.

Aunque las operaciones en la industria del fútbol explotaron con los petrodólares árabes y la irrupción de China, los tres mayores transferencias desde clubes argentinos ya cumplieron una década: Fernando Gago al Real Madrid en 2006, Sergio Agüero al Atlético de Madrid también en 2006 y Ever Banega al Valencia en 2008 -cada una entre 28 y 25 millones de dólares-. Justamente son los jugadores que junto a Lionel Messi, Ángel Di María, Gonzalo Higuaín, Javier Mascherano y Carlos Tevez -todos entre 30 y 34 años- parecen representar la camada final argentina, insuficiente para ganar un título con su selección pero sobrada para atraer a los grandes clubes.

Jugadores de mediana edad como Mauro Icardi (goleador del Inter, 25) y Paulo Dybala (creativo de la Juventus, también 25), que dejaron el país sin haber debutado en Primera, son el eslabón intermedio de las nuevas generaciones, las que no despiertan el interés del mercado europeo como sus antecesores. Todos los argentinos incluidos en los mejores 100 de la actualidad -muchos de los mencionados en el párrafo anterior- tienen 25 años o más.

El contraste con los brasileños es marcado: en junio de 2018, Real Madrid pagó 98 millones de dólares por las llegadas de los delanteros Vinicius (18 años, de Flamengo) y Rodrygo (17, de Santos), mientras Barcelona invertía 35 millones en Arthur (22, Gremio). En la primera semana de 2019, Milan acaba de desembolsar 40 millones por Lucas Paquetá, volante ofensivo de 21 años, también de Flamengo. No hay que retroceder mucho hasta 2016, cuando Manchester City pagó 40 millones al Palmeiras por el pase de Gabriel Jesús (entonces de 19 años). De los argentinos, las dos mayores ventas en los últimos años fueron los 24 millones de dólares que Bayer Leverkusen saldó en 2017 ante River por el goleador Lucas Alario (hoy de 26 años) y los 23 millones que Inter le abonó a Racing en junio de 2018 por el atacante Lautaro Martínez (21).

Así como “la albiceleste” presentó en Rusia 2018 una selección envejecida, la de mayor promedio de edad del Mundial (síntoma de cómo Argentina parece haberse secado de talento), los representantes en la Premier League son otro ejemplo de esa falta de recambio. Es notable cómo 15 de los 16 argentinos que juegan en Inglaterra tienen más de 27 años, justamente el promedio de edad del campeonato, al igual que en España e Italia: la excepción es Juan Foyth, un defensor de 20 años que alterna en el Tottenham Hotspur tras haberse formado en Estudiantes.

"Donde las estrellas nacen"

Aunque la producción mayorista de futbolistas argentinos nunca terminará, el eslogan de la Superliga, “donde las estrellas nacen”, parece haberse reciclado en los últimos años a una inmensa factoría de jugadores, confiables pero no estrellas, que siguen su carrera en el norte de América (en enero de 2018 Ezequiel Barco, promesa de 19 años, pasó de Independiente al Atlanta United de la MLS), campeonatos de Europa cuyos equipos no suelen llegar a las instancias finales de la Champions League (figuras del torneo argentino como Nicolás Tagliafico, defensor de Independiente, y Sebastián Driussi, goleador de River, fueron transferidos al Ajax de Holanda y al Zenit de Rusia, respectivamente) y clubes intermedios de España. La esperanza de renovación está en los argentinos más jóvenes de la Liga, como Giovani Lo Celso (22 años, en Betis, luego de un paso por el PSG) y Santiago Cáseres (21, en Villarreal).

Si bien en los censos que AXEM, una web que contabiliza a los futbolistas argentinos por el mundo, se percibe una baja en los últimos años (había 40 en 2011 y 35 la temporada pasada), Argentina continúa siendo el país con más representantes en la actual liga española, con 27 jugadores, contra 19 de Brasil, 11 de Uruguay, nueve de Colombia, tres de Chile y uno de Perú. Pero si en 2011 sumaba siete muchachos entre Real Madrid y Barcelona (Messi, Mascherano, Gabriel Milito, Gago, Higuaín, Di María y Ezequiel Garay), ahora solo queda Messi, en contraste con la presencia de los brasileños Marcelo, Casemiro, Vinicius, Philippe Coutinho, Rafinha, Arthur y Malcom en los dos clubes más grandes de España. Hay más clase media: con cuatro futbolistas, el equipo con más argentinos es el Leganés, que pelea por la supervivencia.

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